Julia Alvarez Iguña

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Lic Julia Alvarez Iguña

Vida Cotidiana

Psicología on Line

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Psicología aplicada al Golf

¿Como nos comunicamos?: El efecto Pigmalión


Como entrenadores: ¿Cómo pensamos a nuestros jugadores?
Como padres: ¿Cómo pensamos a nuestros hijos?
Como jugadores: ¿Cómo nos pensamos?

"Si tomamos a las personas tal y como son
las haremos peores de lo que son.
Pero si las tratamos como si fueran lo que deberían ser
las llevaremos adonde tienen que ser llevadas”.


J.W von Goethe
El efecto Pigmalión es uno de los sucesos que más enseñanzas nos deja a la hora de pensar la influencia que produce en cada uno de nosotros la manera como somos pensados por otros y hablados por las personas significativas que forman parte de nuestra vida y nuestro entorno.

Esto fue estudiado e investigado desde distintas disciplinas demostrando que las expectativas y creencias que se proyectan, como ser hijos, alumnos, deportistas, influyen en el desarrollo y comportamiento de las diferentes áreas. Si bien muchas veces la transmisión de la imagen que poseemos del otro se manifiesta en el discurso, no siempre sucede esto, ya que del mismo modo puede revelarse inconscientemente por medio del lenguaje no verbal (gestual, corporal, visual).

Cuando sentimos que la persona en la cual hemos depositado un ideal nos quiere, nos sentimos engrandecidos, seguros, tratando de demostrar y afianzar esa cualidad. La confianza y seguridad que los demás tengan sobre nosotros eleva nuestra autoestima permitiéndonos lograr nuestros más altos objetivos.

Pero cuando ese vínculo se pierde y nos sentimos descalificados, se puede producir una situación de empobrecimiento de nuestro Yo con caída en la autoestima actuando a partir de las expectativas ajenas. Esos conceptos, si son aceptados, refuerzan la autoimagen repercutiendo en la actitud de cómo enfrentamos los desafíos y problemas cotidianos.

Podemos decir que la historia de nuestro Yo es la historia de los vínculos que hemos establecido en toda la vida, y al mismo tiempo, de los conflictos que conllevan los mismos. Ciertas personas son más vulnerables en los aspectos interpersonales, por lo que es importante trabajar sobre esos puntos sueltos que a veces hacen tambalear el espejo diario interior de cada uno de nosotros. En lo referente al deporte influye en el despliegue de la creatividad y espontaneidad libre de jugadas, ya que en lugar de jugarse por lo que se desea, se evita cometer un error que confirme lo pensado. Este principio de actuación a partir de las expectativas de los demás se conoce en psicología como el efecto Pigmalión.

Este proceso está relacionado a la “Profecía autocumplida” donde de tanto pensar una situación, produce que esa predicción se cumpla. O sea, no pensamos de acuerdo a la situación en sí sino de acuerdo a como la percibimos. Estas percepciones tienden a realizarse ya que existe un fuerte deseo que las impulsa. Una vez que nos convencemos de nuestra interpretación, esa apreciación accede al campo de la conciencia como real y adecuando la conducta a la misma. Robert K. Merton fue el creador de este término quien decía “Si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales”. Para describir esta premisa su texto original en inglés era: “if men define situations as real, they are real in their consequences.”
Pero, ¿quién era Pigmalión?En la mitología griega Pigmalión era un rey de Chipre quien, además de ser sacerdote, era un magnífico escultor que se enamoró de una de sus creaciones: Galatea. A tal punto llegó su pasión por la escultura, que la trataba como si fuera una mujer real, como si estuviera viva.

Rosenthal y Jacobson estudian el efecto Pigmalión desde la teoría de la profecía autocumplida demostrando cómo la conducta de los alumnos y deportistas influye de acuerdo a las expectativas que posean los profesores o entrenadores ya que son tratados inconscientemente de acuerdo a sus valoraciones. Puede ser que a los considerados más habilidosos se les dedique más tiempo y consideración, éstos al ser tratados con más deferencia responden de modo distinto demostrando conductas positivas. Luego, la consecución de buenos hábitos va generando conductas automáticas que se repiten logrando mejores resultados en el tiempo.

Esto también lo vemos en las empresas donde últimamente la típica pirámide empresarial se invirtió, donde en su punta están los empleados y en la base la gerencia. La motivación laboral está destinada a incentivar las conductas del empleado haciéndolo sentir a gusto, tenido en cuenta apuntando al bien común de la empresa. Las satisfacciones proporcionadas por el trabajo contribuyen al bienestar general del individuo, a su sentimiento de pertenencia y valor personal.

El tiempo que se dedica al trabajo o al deporte supone una gran parte de nuestra vida, por lo que es necesario sentirnos motivados por el mismo de forma que no se convierta en una actividad pesada y monótona. El estar motivado promueve respuestas más dinámicas y creativas, produce consecuencias psicológicas positivas, tales como la autorrealización y el sentirse competente y útil.

Si por el contrario, ante una mala calificación de su superior, la persona, empleado o deportista, proporcionará respuestas indiferentes, donde la imagen formada del jefe influye en una disminución en la calidad y cantidad de su trabajo. Como padres podemos decir que todos somos escultores de nuestros hijos. La forma en que nos comunicamos con ellos tiene un gran efecto e influye en su formación y sostén personal. En nosotros descansa la responsabilidad de la calidad de personas y jugadores que queremos formar.

Muchas veces las expectativas de los padres son muy superiores a lo que pueden realizar nuestros hijos, cayendo en una idealización de lo que quisiéramos tener, pero que en realidad no son. Cada ser posee una particularidad propia que lo hace brillar por lo que en realidad se es y no según la calidad de luz que lo ilumina.

Educar es acompañar en el camino. Si nuestros hijos se sienten queridos y aceptados se motivaran para ser cada vez mejores; en cambio, ante el mal trato y la ausencia de afecto, desaparecerán los motivos por los cuales jugarse. Para ello debemos creer en ellos, poseer expectativas es sus proyectos y acompañarlos con mensajes que los animen en su consecución.

» Video de ejemplo

Este video habla de lo que verdaderamente le enseñamos a nuestros hijos, o como educadores a nuestros alumnos o deportistas. Hagamos cosas buenas, y pensemos como queremos que ellos sean cuando crezcan, mantengamos una influencia positiva.


juliasports@fibertel.com.ar

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