Julia Alvarez Iguña

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Lic Julia Alvarez Iguña

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Psicología aplicada al Golf

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Atendiendo lo bueno, olvidando lo malo


La atención es una función de la percepción que actúa como filtro, dando prioridad a cierta información mientras otra es ignorada. De acuerdo a las distintas situaciones de un partido, se producen constantes demandas atencionales, y por lo tanto, es fundamental que el jugador sea capaz de cambiar y alternar continuamente su foco de atención. Algunos jugadores poseen la capacidad de concentrarse, otros tienen dificultad para elegir la información apropiada, y se dispersan.
Ante momentos de presión, el deportista quiere evitar todo tipo de peligro que interfiera en su juego. Esta tensión, produce una amplitud de su campo atencional, dejando filtrar lo que “tiene que hacer “, como asimismo, lo que “no quiere hacer”. Ante tanta información, la  mente se satura, se bloquea, entra en confusión, ya que es imposible dar respuesta, a todos los estímulos que se presentan en un momento dado.
Para una adecuada toma de decisiones, el jugador, debe estar atento a los estímulos más importantes de su juego. Esto es posible gracias a la atención selectiva, mecanismo de procesamiento de la información que permite focalizarse en lo importante, dejando de lado lo irrelevante a la situación de juego.

Pero también existe lo que llámanos "atención selectiva a lo negativo", es decir cuando tan sólo estamos atentos a nuestros defectos, a lo malo que nos pasa, porque nuestra propia valoración,  o costumbre nos predisponen a verlo así. Son aquellas personas que les pasan cosas, y sólo se fijan en los aspectos negativos. En la vida pasamos por un montón de situaciones buenas y malas, jugadas buenas y malas, pero el tema es “a que le damos más prioridad”, que es lo que nos identifica en la vida: lo bueno o lo malo.

Esta distorsión se caracteriza por una especie de visión de túnel; sólo se ve un elemento de la situación con la exclusión del resto, el famoso árbol que tapa el bosque. Son suposiciones auto-referenciales, en donde se resalta un simple detalle, y todo el evento queda teñido por este insignificante dato.

Un jugador sale a la cancha con todo su paquete incluido, lo bueno y lo malo. Es él, el que decide que poner en juego, sus aptitudes sin miedo a equivocarse, o tratar continuamente de evitar el fracaso, pues éste cuando sucede, le estaría confirmando lo malo que es.
El jugador comete errores, pero debe realizar una rápida retroinformación, entender que es parte del juego, de la vida, y…“continuar participando”. En el momento en que se para la capacidad de decisión en encontrar las supuestas razones de error, el más despierto lo pasa por encima, entregando su juego al rival.
Cuando te sucede esto, dejálo pasar, confecciona tu auto-diagnóstico, perdonáte, y saca una respuesta positiva de lo negativo. 


Hay que educar a los jugadores en la manera de reaccionar ante el error. Esto comienza con una buena comunicación con su entrenador, quien lo sabe escuchar, comprender, volver a enseñar, sin críticas ni observaciones hirientes que puedan dañar la estima del deportista. Muchas veces, parece ser que la enseñanza técnica, se olvida de la parte pedagógica del aprendizaje, y debemos recordar que estamos formando personas para la vida, donde todo no es ganar o perder.
Hay muchos deportistas que ya vienen formados, otros necesitan ser modificados y entrenados en su capacidad de respuesta. También en este aspecto, como formadores de salud, tenemos que atender los aspectos positivos y los negativos del deportista, en la búsqueda de una formación global  de su persona.


Lic Julia Alvarez Iguña
   

Johnny Wilkinson y su técnica mental “Doris”.


Johnny Wilkinson es considerado el héroe del equipo de Inglaterra. Es temido por los equipos rivales por su capacidad de convertir la presión en puntos, y ser capaz de hacerlo en las condiciones más estresantes y conflictivas de juego.
Su éxito y asertividad se basa en dos palabras: práctica y una férrea dedicación tanto al entrenamiento técnico como al mental. Como costumbre, siempre llega antes que sus compañeros a entrenamiento en el cual practica seis kicks a los palos los cuales deben ser perfectos. De no ser así vuelve nuevamente a la serie hasta completar los seis tiros perfectos. Esto significa que alarga su entrenamiento durante dos o tres horas más que los demás. Entrena tanto la parte física como la mental y a medida que su ejecución se va perfeccionando puede dedicarse a incorporar otros aspectos del juego.

En la efectividad de sus aciertos, su postura y su rutina es parte del secreto. Coloca y apunta la pelota a los palos. Luego da un paso atrás y al lado. Sus piernas se encuentran ligeramente dobladas en una posición de la anchura de sus hombros, las manos juntas y hacia adelante y su visión completamente enfocada en el objetivo: los palos.Inclina ligeramente la cabeza hacia atrás y arriba, camina la cantidad exacta de pasos hacia atrás, se centra en el objetivo imaginando una soga o fino alambre que ata la pelota y que se dirige justo al espacio situado entre los postes. Una vez focalizado, patea el balón con certeza por encima de los palos, a los brazos de “Doris”. Allí la imagina y la ve, sentada entre la multitud en la tribuna, justo en el medio y entre los postes. Generalmente Doris está sosteniendo un helado o una Coca Cola y su objetivo es tirarlos de sus manos con el impacto explosivo del balón. Su idea es en vez de apuntar a los palos, apuntar a algo especifico treinta yardas atrás.

¿Quién es Doris? Ella es la mujer imaginaria que forma parte de la rutina mental que siempre realiza aun en entrenamiento. Fue Dave Alred su técnico y entrenador de patadas inglés quien le enseñó esta técnica mental donde visualiza a Doris, técnica que emplea desde 1998.
Siguiendo esta serie de pasos, los mismos pasos cada vez, entra en “la zona” (the zone) alejándose y disociándose de toda la presión o ruido del entorno. Se centra en una sola cosa: patear la pelota. Su foco de atención solamente está en los palos. No piensa en los tiros anteriores, solamente en el presente de su jugada.En este proceso de focalización o de trance podemos observar la fuerza de su mirada, la concentración previa al mirar fijamente sus manos, la disociación en la realización de su jugada, la alucinación y visualización en la figura imaginaria de Doris.

En su preparación, su respiración es más lenta para permitir mayor cantidad de oxígeno y una mejor relajación. A varios jugadores los hemos visto realizar respiraciones profundas antes de patear, como al italiano Mauro Bergamasco lo que les ayuda a relajarse. Este es una reconocida técnica mental disparadora en la estrategia de relajación y se sabe que acciona una respuesta de calma.
Tal estrategia se puede utilizar para aliviar la tensión muscular excesiva activada por la preocupación y la presión del juego: tensión que puede llevar a un jugador a cometer un fallo debido a que las vías nerviosas de los músculos se encuentran sobre cargadas.

Para obtener ese perfecto disparo, centra su energía en la mitad de su cuerpo, en su cintura justo debajo del ombligo, sintiendo que esa fuerza desciende y se desplaza desde su pierna a su pie izquierdo para generar ese explosivo poder. Esta técnica se llama “centring”.Ante diversos partidos y momentos cruciales de presión escribe cada experiencia, cada tiro que realizó en cada juego para evaluar su éxito o fracaso y trabajarlo. Inclusive anota la descripción de las condiciones climáticas y de la cancha.
Estos procesos y habilidades son aprendidos con la práctica y junto a un continuo entrenamiento mental.

Pero no todo es fácil para él ya que detrás de esa personalidad como de una persona tímida, J. Willkinson debe soportar demasiadas presiones, muchas de las cuales no lo dejaban conciliar el sueño la noche previa y posterior al partido. La ansiedad es su peor enemigo. En sus primeros años tal era el peso de sus expectativas de triunfo que sufría de ataques de pánico, lo que le impedía disfrutar de su juego. Sin embargo su gran e innato talento, su consistencia de juego, fue lo que lo impulsó a seguir adelante buscando ayuda en un psicólogo del deporte, en este caso con Andy Barton quien trabajó con él en la superación de sus conflictos.
De esta técnica que emplea Johnny Wilkinson vamos a seguir hablando en nuestra próxima columna de psicología del deporte. Mientras tanto, sigamos deleitándonos con la precisión y aciertos de sus jugadas entendiendo ahora un poco más de que se trata y que significa la rutina de este gran jugador.

Que tu sello personal sea el manejo de la atención


Todo estímulo o información del exterior es incorporado por medio de los sentidos: la vista, el oído, el tacto, procesada según el umbral de sus receptores y analizadores (visuales-motores) y según sus propias necesidades, experiencias y motivaciones.

Por medio de una señal eléctrica la información llega al cerebro donde se procesa y agrega el material almacenado en la memoria, junto a la emoción, la imaginación y las experiencias. Esta captación binaria del exterior es una interpretación fragmentada; pasa de lo difuso a lo nítido a través de nuestras interpretaciones. Por lo tanto siempre tomamos la realidad según el material consensuado por nosotros, de acuerdo a nuestro interés y según aspectos defensivos contra posibles perturbaciones o amenazas

Por medio de un principio de economía general solo captamos lo que es útil en nuestra acción presente. Diariamente nuestro cerebro procesa 400.000 millones de bits de información por segundo pero sólo somos conscientes de 2.000 bits, es decir, un 0,0000005 %...Si tuviéramos abiertos todos los receptores de decodificación, entraríamos en confusión, ya que ante la entrada de gran información no se podría codificar. Cuando el caudal desborda el filtro de entrada nos desorganizamos, tensionamos.
Por eso la percepción tiene un carácter selectivo ya que no reaccionamos a todos los estímulos sino que, por medio de la atención, enfocamos lo que nos interesa ignorando lo irrelevante.

Un ejemplo de lo anterior se puede ver en el video. Haz este test: Tenés que prestar mucha atención y contar el número de pases que realiza el equipo de blanco. Para que el experimento sea válido, lo tenés que hacer en una única visualización del video.


En este experimento la cantidad de pases no es lo importante. La cuestión es: ¿has visto el animal que se pasea entre los jugadores? Si no lo crees volvé a mirarlo.
Esto es lo que pasa; al estar concentrado el cerebro de forma inconsciente, descarta la información "innecesaria". Lo importante no era ver al animal sino contar los pases. Ya que no podés hacer dos cosas a la vez, si mirás al animal no podes contar y viceversa.

Bueno, ésto es lo que te sucede en una competencia. En situaciones de presion, es muy difícil atender a tu compañero, al adversario, al grito del entrenador, al canto de la hinchada, mirar la pelota, pensar en demasiadas cosas, ya que tu cerebro no lo puede hacer. Se desconcentra y no sabe que es lo esencial y que lo descartable.
Cuando algo se convierte en un desafío es más difícil centrarse, lo mismo que cuando el reto es fácil. Por eso los entrenadores deben lograr que el equipo se interese en lo que está entrenando aumentando el interés en las prácticas, programando entrenamientos activos para producir un sentimiento de responsabilidad, aumentar su motivación y por ende la atención.

¿Como tiene que ser tu atención?


La atención externa debe estar centrada en la acción presente, el movimiento del adversario, la intercepción de una pelota, mientra que la atención interna se centra en operaciones mentales como recordar situaciones buenas de juego, enfocarse en la respiración, en chequear zonas musculares tensas para relajarlas. La emoción no entra en el proceso.
También debemos aprovechar y usar nuestros estados óptimos de atención para desorientar al adversario por medio de falsos movimientos, distraerlo llevándolo a costosas estrategias con gran demanda de elaboración de información.
Asimismo debes aprender a no realizar siempre la misma jugada ya que predispone al adversario a aprender a leer tu juego preparándose a esa respuesta. Por lo que el juego debe ser dinámico, cambiante, sorpresivo, variado, obligando continuamente al rival a entrar y salir de su campo atencional.

Ya que estamos en tiempo del mundial de futbol, podemos recordar lo sucedido en el partido entre Argentina y Alemania, donde en penales, el arquero Lehmann llevaba guardado en la tobillera un trozo de papel con los nombres de siete jugadores argentinos que podrían tirar penales, así como la forma en la que solían hacerlo. Antes de cada tiro penal, Lehmann sacaba el papelito con una doble intención: informarse sobre el rival y ponerlo nervioso desconcentrándolo. Por ejemplo con Roberto Ayala, sabía que debía concentrarse en la pierna con la que tiraría, y en el caso de Esteban Cambiasso, quedarse en el centro del arco y esperar con paciencia. Este es un claro ejemplo donde ante situaciones de gran presión tendemos a repetir siempre lo mismo buscando la seguridad y la confianza en lo conocido.
El famoso papel

La atención también varía de acuerdo al grado de habilidad física y mental del atleta, ya que en su entrenamiento, pasamos de un proceso controlado a uno automático. Una buena jugada depende de la cantidad de espacio atencional que ocupa en tu mente. Por ejemplo un principiante ante nuevas técnicas tendrá más ocupada su atención en la tarea, en no equivocarse y no en el movimiento del adversario o situación de cancha. En cambio el experimentado y seguro, actuará de manera automatizada pudiendo atender los movimientos del rival con la capacidad de poder mantenerla a pesar de posibles distracciones como gritos, cantos, etc., o refocalizarla rápidamente si ésta se ha desviado del objetivo.

La habilidad atencional es una de las más importantes y es la base para poder desarrollar las demás. Es un estado donde el jugador está completamente perdido en su acción, la realidad exterior desaparece siendo reemplazada por otro entorno propio. Requiere un pequeño pero constante esfuerzo para estar centrado en el presente, sin críticas personales, ni búsqueda de reconocimiento, jugando por su propio deseo y el placer que una buena jugada genera.
El secreto para una buena atención es no pensar, aquietar la mente, respirar. En el video que viste anteriormente, el jugador se toma su tiempo para concentrarse, respira, dice una palabra disparadora “clear the mechanism”, preparando los mecanismos, para centrar la mente en el objetivo. Luego todo es silencio, el resto del mundo desaparece, solamente está él, su compañero y su jugada. Cada deportista debe elegir una palabra que lo conecte con ese estado mental, llamado también “estar en la zona”
Entrená tu atención y que ésta sea el sello personal que te caracterice.

El deporte no es un momento futuro, es, antes que ello, el momento presente


La actitud mental de poder centrarse en el presente es esencial para ganar o simplemente para dar lo mejor de cada uno. El concepto de “jugar el presente” es bien conocido por el círculo del mundo deportivo. Sin embargo, no todos pueden implementarlo debido a la ansiedad anticipatoria que generan ciertos torneos.

Cuando la mente y el cuerpo están sincronizados en el movimiento están unificados en un solo propósito y funcionando en el mismo lugar y al mismo tiempo. El jugador para realizar una buena jugada debe poder estar concentrado y atendiendo a lo que tiene que atender. Cuando se está pensando en el futuro o en el pasado es cuando las dos líneas de tiempo se unen, no dando lugar al “aquí y ahora” de la acción.

Todos hemos pasado por situaciones de derrota y cuando se presenta una situación similar los pensamientos negativos comienzan a visualizar la misma escena que guarda en su memoria dando lugar a la inseguridad, la desconfianza y el miedo a repetir aquel error. La mente comienza a divagar sustituyendo la experiencia presente por otra que viene a reemplazar la que estoy viviendo.
La información del mundo exterior es captada por la percepción que me brindan los sentidos, y esa información es elaborada y transformada en un pensamiento. Estas experiencias forman parte de nuestro archivo de vivencias conscientes e inconscientes guardamos gracias a la memoria.
Los recuerdos se hallan moldeados por las emociones y se evocan siempre de la misma manera. Si recordamos que cierta situación fue agradable, trataremos de repetirla ya que está motivada por el empuje que nos lleva a buscar una satisfacción que nos da placer. Si por el contrario fue desagradable, por miedo a repetir esa sensación dolorosa la evitaremos. Por eso cuando una actividad es placentera nos lleva a repetirla con el objeto de conseguir más placer y diversión. Nos distiende y, por lo tanto, al sentirnos seguros logramos concentrarnos en la acción presente.

Cuanto más jugamos más vamos perfeccionando el juego cambiando metas y objetivos. Pero también guardamos recuerdos negativos de partidos perdidos, jugadas mal hechas, indecisiones mal tomadas adquiridas a lo largo de nuestra experiencia en el deporte que nos enfrentaron a emociones desagradables.

El juego, en momentos tranquilos, permite a la atención focalizarse más nítidamente en lo que tiene que hacer. Cuando queremos realizar un movimiento o jugada, primero la armamos mentalmente, luego el cerebro dará la orden de ejecución para que el cuerpo la lleve a cabo. Esta acción no necesita emociones, estas son las adicionales que le ponemos para confundir la mente como un mecanismo de defensa ante lo que puede suceder.

El deportista debe tomar riesgos. La jugada o la acción puede terminar bien o no, pero el temor de asumir la decisión provoca la no decisión, y para tomar buenas decisiones debemos sacarnos el miedo a perder. Ya sabemos que no somos perfectos y en cualquier momento puede surgir lo inesperado, pero lo importante es saber cómo volver a andar y que hacer con el problema.

Las críticas por los fallos que cometemos, hacen que un error se transforme en varios, ya que al antes realizado le sumamos los que cometemos mientras todavía estamos pensando en el primero. Error y pensamiento en cadena. El problema no está en la técnica sino en la forma en que nos pensamos con que hicimos, lo que lleva a generar un destiempo en nuestro tiempo interior presente, perdiendo el sincronismo ya que la mente queda en milisegundos atrás y no ordena en tiempo y en forma el movimiento muscular correspondiente. Ese milisegundo estuvo ocupado por la duda y que para los espectadores es un momento de indesicion.

Cuando jugamos, la mente debe estar limpia y el cuerpo suelto para cada acción. Para sentirnos cómodos realizá algunas respiraciones profundas, (ver articulo de respiración) centrate en qué querés hacer para llamar a la memoria motora y visual y jugar desde el primer momento teniendo específicos objetivos en el presente.

Este “jugar el presente” supone un entrenamiento en determinadas técnicas que tienen como propósito conseguir que la mente esté abierta a los estados mentales tal y como aparecen en la conciencia, dejando afuera toda sensación emocional, pudiendo llevar quietud y calma a la mente y centrarse en el propósito del momento presente sin juzgamientos. Para entrenar la confianza, todas las experiencias negativas deben dejar de existir. Hay que borrarlas del archivo de recuerdos, y recuperar y sostener aquellas que nos hicieron vibrar ante cada tiro. Cuando venimos perdiendo, la mente se satura, comenzamos a viajar por el tiempo. Debemos bloquear los pensamientos, pensar en el ahora, y alentarnos interiormente a través de la autoconversación positiva. Las palabras tienen gran poder y nos pueden elevar o destruir.

Que la palabra nazca para construir y no para castigarnos. “Saber jugar el presente”, para eso debemos transformar la presión en rendimiento, convertir las capacidades en habilidades y poseer la motivación en ser cada día mejores para poder disfrutar en el aquí y ahora el deporte que tanto nos apasiona.

Ejemplo de una situación posible

Imaginate que tenés que dar un discurso ante el público. Puede ser en una rueda de prensa o en la ceremonia final donde sos el elegido para representar a tu equipo o club. En solo pensar en lo que tenés que hacer tu interior es de completo drama. “Seguramente me voy a equivocar y la gente se va a reír. Me voy a olvidar de lo que tengo que decir y voy a pasar vergüenza”. Tu parloteo interior está asociado a emociones de miedo y situaciones de inseguridad vividas anteriormente. Sentís sensaciones corporales, sudor, palpitaciones sin darte cuenta de que vos mismo vas distorsionado la realidad. Antes de hablar, ya pasaste toda la película en un tiempo presente transformando algo que todavía no sucedió en una virtual ejecución de tu persona.

Imaginate la misma situación, pero esta vez vas a ser conciente de lo que sucede a tu alrededor. Observás un cierto e inevitable cosquilleo en tu cuerpo y extrañas sensaciones que son totalmente esperables debido a la exposición ante lo desconocido. Te vas a conectar con el público y a sentir calma en tu interior. Vas a aceptar sin juzgar las sensaciones que pasan por tu cuerpo pero no caeras en el caos emocional ya que te sentís seguro. Elegiras sentirte en el tiempo presente y no dejarte llevar por situaciones imaginadas e inventadas por vos. Desde esa calma, tus palabras comenzarán a fluir como bien sabés hacerlo y verás al público de una manera más realista y en contacto con otros seres que son tan vulnerables como vos.

Ejercicio para centrarte en tu presente


Sentado o estirado en una posición cómoda, relajá el cuerpo y conectate con tu respiración. Si podés escucha música tranquila que te ayude a conectarte con tu interior.


Concentráte durante un rato en poner la mente en blanco, centrándote en el sonido y el ritmo de tu respiración, y comenzá a viajar tratando de sentir las mayores sensaciones que puedas, olfativas, visuales, táctiles, auditivas, gustativas. Imaginá que estás en una playa de arena blanca, tendido o caminando. La arena es fina y blanca. Las aguas del mar son cristalinas de un turquesa intenso y bañan tus pies. La brisa te acaricia suavemente el cuerpo y mueve tus cabellos. Sentí el calor del sol en el cuerpo, la arena entre los dedos, el spray del mar en el rostro, el agua que salpica tus brazos y piernas. Ahora imaginá que estás flotando en el mar completamente relajado sin ofrecer resistencia y dejándote mecer por el tranquilo oleaje del agua. Sentí que tu cuerpo se calienta y se vuelve pesado mientras los rayos del sol difunden un suave calor sobre toda la escena.

Ahora andá más lejos. En ese mismo estado de relajación imagináte cómo te sentirías en un antes o después de un partido, totalmente centrado en tus sensaciones, sin hablar. Imaginá tu cuerpo adquiriendo fuerza y funcionando perfectamente. Conectáte con tu respiración, el aire entra y sale junto con todo el cansancio y el estrés del día. Cualquier emoción que pudiera sacarte de tu concentración está fuera de vos. Toda tensión se va con cada exhalación.

Te quedás solo con la visualización y la sensación de esas buenas jugadas que tan bien sabés hacer. Te conectás con los latidos de tu corazón y la sangre limpia, purificada y oxigenada que recorre tu cuerpo alejando todo mal pensamiento que pudiera surgir.

Imagínate a los glóbulos blancos, los que te defienden de las enfermedades, como guerreros que arrastran todo lo negativo y amenazador y lo expulsa de tu cuerpo para siempre. Al mismo tiempo visualizá las oleadas de sangre limpia y fresca, rica en oxígeno, que baña y alimenta tus tejidos, los refuerza y vivifica.

Luego de tu partido conectate con tu cansancio provocado por la tensión y si te duelen los músculos pensá en ellos en cómo se relajan y se estiran desde la parte superior de tu cuerpo hasta tus extremidades. Imaginá que tus palpitaciones disminuyen al mismo tiempo que tu cuerpo entra en un estado de calma, de relajación, recuperando fuerzas para tu próximo partido.

Lic Julia Alvarez Iguña
Psicología aplicada al deporte de Alto Rendimiento
Juliasports@fibertel.com.ar

La atención: eje cenral del rendimiento deportivo

En un partido suceden cosas, donde se esta continuamente influenciado por el entorno, por una realidad que cambia a cada momento, y por diferentes estímulos sensoriales, auditivos, táctiles, visuales, emocionales, etc., que influyen en la capacidad de respuesta del jugador.

La atención es una función de la percepción, que actúa como filtro ante una gran variedad de estímulos decidiendo cuáles son los más importantes para la acción, mientras los irrelevantes son ignorados; o sea le damos prioridad a ciertos mensajes, y otros los dejamos de lado.
Pero en momentos de mucha presión, el jugador se distrae y no sabe a que atender. La mente entra en confusión, se divide entre lo que ve, lo que escucha, lo que siente y sus emociones.

El rugby es un deporte de movimientos muy rápidos, con una alta activación, donde la capacidad de elaboración es corta y el foco de atención reducido, por lo que se necesita filtrar la mayor cantidad posible de información para optimizar la tarea. Si no estamos atentos suceden los errores que muchas veces vemos en un partido.

La mente no puede atender a dos cosas a la vez, no puede centrarse en funciones o mensajes múltiples. Ejemplo clásico, no podemos hablar por teléfono y conducir un auto: se divide la información en dos, y seguramente o perdemos datos de la conversación, o no atendemos a lo que sucede en el exterior, disminuyen los reflejos motores esenciales en la conducción. Nuestros movimientos son torpes al querer ejecutar alguna maniobra. De hecho muchos accidentes suceden ante este ejemplo.

Lo mismo sucede en un partido, pero donde la situación es más compleja porque se introduce el elemento “presión”. Mas allá de las presiones externas (el publico, los cantos de la hinchada, el rival, la presión del resultado, los gritos del entrenador), el jugador está influenciado por sus presiones internas (pensamientos, experiencias, dudas, interpretaciones), originando ciertas expectativas para percibir las cosas de determinada manera.
Ante la duda, la presión, el miedo a errar, o cualquier otra sensación emocional, el objeto de la atención se desvirtúa. Se introduce demasiada información, se entra en un estado de confusión y caos emocional. Los movimientos son torpes, descoordinados y pesados, comienzan a surgir errores que influyen en el rendimiento. El jugador los atribuye a su calidad de juego, cuando en realidad se debe a su inseguridad y a la poca claridad de su campo atencional.
¿Porque si en el entrenamiento sale todo bien, en un partido no se puede poner en practica? Por este motivo; la presión nos saca de foco.

Para poder trabajar sobre ello, es importante poder descubrir cuales son los distractores que se repiten y provocan la pérdida de la concentración en cada jugador, o en el equipo en general. Para ello se trabaja individual o grupalmente en distintas situaciones y con diferentes tecnicas especificas dentro y fuera de la cancha.

COMENCEMOS A ENTRENAR ELEMENTOS BÁSICOS.

1. Saber a que debemos prestar atención.
2. Saber cuando estar atento, poder entrar y salir del partido con facilidad.
3. Centrarse en la acción inmediata del juego y no divagar por errores pasados o volar al futuro del resultado.
4. Evaluación de la activación; tanto si estoy desmotivado con niveles bajos de atención, jugando en un 70% de mi juego, o sobreactivado, en un 120%, surge el bloqueo atencional para poder obtener el 100% de rendimiento.
5. Focalizarse en pensamientos positivos. De acuerdo a como nos pensemos, así actuaremos.
6. Centrarse en la respiración, y el autodialogo.


La atención es el arte de vaciar la mente, eliminar la duda, ejecutar la acción con seguridad. No se puede tratar de anticipar aquello que todavía no sucedió. Esto genera vacilación y es la puerta abierta a la desconcentración.
La clave es estar, ver y hacer. Jugar libremente, y no controlar o llenar la mente con expectativas o interpretaciones irreales.

juliasports@fibertel.com.ar

Atención Concentración



La concentración y la atención son dos facultades importantes para la práctica deportiva y uno de los factores más críticos en la definición de un partido.

La atención es una cualidad de la percepción que actúa como filtro de los estímulos ambientales decidiendo cuáles son los factores más relevantes dándoles prioridad para una ejecución positiva. En toda acción o situación de juego se debe procesar la información necesaria, concentrarse en lo que se debe hacer eliminando toda distracción ambiental. Estos distractores pueden ser externos (publico, jugadores, hinchada, padres, clima), o internos (pensamientos, emociones, diálogo interno).
Una buena concentación es imprescindible en los momentos de definición. Si el jugador no confía en sus habilidades cae en una situación propensa a la distracción y a la derrota ya que otros factores intervienen sacándolo de foco entre ellos el miedo al fracaso y al error.

En ciertos deportes la realidad está continuamente cambiando, donde la mente es atrapada por diversas situaciones que modifican un ambiente de estabilidad; jugadores que cambian de posición, de zona de juego, se patea o tira a los palos, juego rápido o lento, juego detenido por penales o demora, intercepción de pelota, etc. Son momentos donde la mente se encuentra bombardeada con demasiada información.

¿Cuales de estos estímulos son relevantes a la hora de jugar?
Significa dejar de atender ciertas cosas, para ocuparse efectivamente de otras pensando con confianza en lo que se quiere hacer, donde cuerpo y mente actúan en una sola dirección, pienso y actuó en una sola secuencia.
El deporte nos enfrenta continuamente con situaciones de tensión. Son momentos donde el jugador esta ahí, mirando, escuchando, sintiendo todo lo que sucede. La mente es el verdadero rival interno que se debe vencer por medio del control de la información y del pensamiento.
Muchos deportistas desarrollan sus propias técnicas para estar concentrados. Podemos observar como un tenista a la hora de efectuar un servicio, rebota la pelota un número de veces determinados, o un jugador de básquet mira fijamente la canasta de una manera peculiar, el jugador de rugby que piensa, visualiza su movimiento y golpe certero a los palos, el jugador de golf que desarrolla un ritual y rutina específica a la hora de analizar un golpe.

Pero faltaría responder a dos de las principales preguntas que nos debemos hacer. ¿Dónde tenemos que centrar la atención y la concentración? Y ¿cómo se entrena?
Primer aspecto importante la concentración es una habilidad, esto quiere decir que se entrena. Es una destreza que se desarrolla y perfecciona con la práctica contínua. Es un aprendizaje y, potenciar ésta capacidad es imprescindible en la toma de decisiones selectivas del juego.
Debes entrenar diferentes situaciones de juego y poder definir cuáles son los elementos que más te perturban y distraen a la hora de jugar. Debes pasar de un proceso controlado -duda- a otro automático -espontáneo- pudiendo atender solamente a lo importante del partido.
Recordá que no podés atender a dos cosas a la vez. La decisión es tuya.