Julia Alvarez Iguña

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Psicología aplicada al Golf

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Palabras de liderazgo


En todo deporte de equipo se generan relaciones personales e interpersonales que favorecen el surgimiento de personalidades líderes que se caracterizan por valores tales como: compromiso, lealtad, responsabilidad, confianza, capacidad de resolver problemas, disciplina, carisma.
Liderazgo es una palabra muy aplicada en el Management y vinculada a toda organización o equipo donde el líder sobresale por su capacidad de influir en las actividades de los miembros de un grupo.
Podemos remarcar ciertos conceptos ya que la Psicología de la Empresa como la Psicología del Deporte enfocan en su búsqueda hacia el alto rendimiento y ambas han puesto su énfasis en los aspectos destacados en su logro.

Se menciona a Peter Drucker como un investigador e importante escritor acerca del tema del liderazgo. Asimismo, se lo podría considerar como uno de los líderes más influyentes del siglo XX. En su libro “Managing for the future”, Drucker plantea la creciente importancia de los empleados que logran resultados trabajando con sus mentes más que con sus manos y llegando a saber más de ciertas materias que sus propios superiores y colegas.
David Goleman en su libro “La inteligencia Emocional” sostiene que el manejo de las emociones es fundamental en el liderazgo grupal el cual no tiene que ver con el control de los demás, sino con el arte de persuadirles para colaborar en la construcción de un objetivo común. Para él, el estilo emocional personal toma un papel central en el éxito de cualquier misión.

El líder es el que se ocupa de definir la situación y la realidad de manera más precisa y objetiva, eliminando las presiones, calmando las emociones, aclarando las metas, aceptando las limitaciones, elevando el nivel de exigencia empujando y poniéndose al grupo al hombro hacia la nueva meta. Muchas veces la tensión de un equipo conduce a una subjetiva interpretación y visión muy diferente de la realidad. Esto es cuando el juego se mezcla con emociones cayendo en una fatalidad imaginada, fragmentada, comenzando a jugar o a trabajar desde ese rol. Es en este punto donde aparecen las potencialidades del liderazgo.


El líder -ya sea el entrenador o un jugador con cualidades de liderazgo- genera un ambiente basado en la confianza, la disciplina, la responsabilidad. Habilidades que todo equipo de trabajo o deporte, ya que se trabaja sobe un objetivo en común, necesita incorporar para poder confiar en sí mismo. Todo buen líder desarrolla en sus miembros conductas de imitación. Este proceso facilita gradualmente incorporarlas para poder transitar de la dependencia a la independencia en un ambiente fértil al crecimiento y al aprendizaje.
Encontrar una persona que posea ambas habilidades técnicas y de liderazgo no siempre es fácil. Por eso esa capacidad en general recae sobre el entrenador reforzando un rol de poder y jerarquía. Primero porque todo saber genera poder y en segundo lugar por la manera de proyectarse psicológicamente en la mente de cada jugador ocupando un lugar de respeto y prestigio. Esto remarca la importancia de personalidades líderes; es lo que transforma a un equipo en ganador, lo que convierte a un equipo de buenos jugadores en un “nosotros” donde los objetivos individuales son secundarios al objetivo grupal o bien común que termina siendo un tema ético.

Maradona ha logrado el nosotros y eso se nota en la selección, marcando un gran contraste con todo lo acontecido con el equipo de Francia.
Es cuando el equipo confía los unos en los otros, se conocen instintivamente sabiendo como responderán ante cada jugada y en diferentes situaciones de presión.
Buenos equipos terminan siendo grandes equipos cuando confían los unos en los otros lo suficiente para renunciar al “yo” por el “nosotros”. Cuando entre los integrantes hay desconfianza, no se pasa la pelota al compañero ya que no se confía en su capacidad. Desde la empresa podemos decir que cuando no hay equipo, se cajonea la información, surgen las individualidades, la rivalidad por el poder, donde cada uno tira para su lado. Pero en un gran equipo laboral o deportivo, la pelota pertenece y la juega todo el equipo. Si en una jugada, una persona comete un error no impedirá que se la vuelvan a pasar en la próxima ya que un error no es una tragedia. Esa confianza que depositan en él, se potencializa logrando mayor rendimiento.

El entrenador debe llegar a ser un líder invisible. Si bien no tienen control sobre los jugadores, su jerarquía le otorga poder al estar presente en la vida de esos atletas. Los jugadores están acostumbrados a tener una figura que los oriente en su presente y, si llegan lejos, es porque en algún momento les fijó un camino y cómo hacer para llegar a la meta final. Sabe otorgar poder y responsabilidad cada vez mayor para ajustar sus papeles y lograr buenos jugadores que hacen cosas de calidad.
Más allá de saber entrenar y conocer a sus jugadores un buen líder es aquel que genera motivación más allá de situaciones adversas.
Un claro ejemplo lo dio Pat Riley, entrenador de Los Angeles Lakers, equipo que logró cuatro campeonatos en ocho años, quien decía: “No queremos simplemente ser considerado el mejor entre los mejores. Ha llegado el momento de separarnos del resto y ser los únicos que hicieron lo que nosotros haremos. Ser únicos”
Antes del partido que lo coronó como campeón escribió una carta a cada uno de sus jugadores para transmitirles su misión: “el año próximo no se trata simplemente de ganar otro titulo o ascender un peldaño más en la escala de nuestra reputación. Se trata de dejar una huella, de formar parte de la leyenda”.

Algunos consejos para el entrenador

LO QUE DIFERENCIA A UN EQUIPO GANADOR ES LA VOLUNTAD DE VENCER, EMPEZANDO POR SU ENTRENADOR QUE DEBE TRANSMITIR ESE DESEO A SUS JUGADORES
Nunca ha habido un buen entrenador que, más allá de ser el que más conoce de deporte, no se desarrolle al mismo tiempo como un gran “maestro”.
En el curriculum de todo buen entrenador debe virtualmente figurar: “Especialista en lecciones de vida”. ¡Qué más se puede pedir! Es la persona que más allá de sus conocimientos de juego, se caracteriza por esa gran condición: la habilidad de crear el clima apropiado para que sus jugadores aprendan, para hacer de ellos los mejores no sólo por medio de su técnica sino también de su ejemplo.

Uno de los grandes coach de fútbol Americano fue Vince Lombardi, entrenador de “Los Gigantes de New York”, quien detrás de cada juego, demostraba la lógica y los aspectos técnicos y mentales de cada jugada. Él afirmaba que más allá de la instrucción está la enseñanza. No se debe aplicar una técnica porque sí, sino demostrar las razones del porqué, repetirla hasta el cansancio, hasta su comprensión. Lombardi se caracterizaba por la profundidad, claridad y sentido de sus palabras. Sus repeticiones, muchas de las cuales eran tomadas por algunos jugadores como aburridas, en él adquirían un gran peso por su sentido y solía decir. “Muchos jugadores dirán que las repeticiones son aburridas. Yo no creo que lo sean, pero sí son aburridos los que lo piensan ya que carecen de energía y disciplina. Ellos no entienden cual es el propósito ni el valor de la repetición de una jugada”.

A él se deben muchas frases que han servido de inspiración en diversas disciplinas en el mundo. Algunas de sus más famosas son:

“Ganar no lo es todo, es lo único”.
“Si no te animás con entusiasmo, serás despedido con entusiasmo”.
“Para alcanzar el éxito, en cualquier cosa que te propongas, haz de pagar un precio”.
“Le llaman entrenar pero en realidad es enseñar. No les dices simplemente lo que tienen que hacer… haz de explicárselo”.
“Jamás ganarás un partido a menos que superes al tipo enfrente tuyo. El marcador no importa nada. Sólo vale para los aficionados. Tú tienes que ganar la guerra con el hombre que está frente a ti. Tienes que ganarle a tu hombre”.
“Cuanto más trabajas, más difícil es rendirse”.
“Una vez que aprendes a rendirte, eso se convierte en un hábito”.
“No se trata de las veces que te tiran al suelo, sino de las veces que te levantas”
.

Son frases que bien podrían figurar en la cartelera o en el pizarrón de cualquier vestuario argentino.
¿Te animas a ponerlas en tu vestuario?

Algunas características que todo entrenador debe considerar:


Reforzar lo positivo. No remarcar lo negativo.

La educación y el aprendizaje se basan en la necesidad de ser un poco mejor, centrándose en las partes positivas y omitiendo lo negativo. Este factor es muy importante ya que ante la emisión de una frase, la mente registra las primeras imágenes sin tener en consideración la esencia de la oración. Por ejemplo, si se le dice a un jugador. “No tires la pelota torcida”, la palabra “No”, no se registra en la mente, ya que no posee ningún significado ni representación psíquica. El jugador se centrará en torcida y es en lo que va a pensar en la práctica. Por el contrario, “Arrojála derecha” envía una señal diferente donde se enfatiza lo que hay que hacer más en lo que se debe evitar. La utilización de palabras positivas sube el ánimo del equipo y crea un ambiente de tranquilidad.


Reconocer que el jugador muchas veces no sabe y teme preguntar.

La repetición es una herramienta fundamental en la enseñanza. Es mejor repetir algo que se sabe, que omitir algo que tal vez no se comprendió. Por eso, ante la explicación de una consigna el entrenador o profesor debe seguir la siguiente secuencia:
- ¿Lo entendieron?- pregunta el entrenador
Contesta el jugador o el equipo afirmativa o negativamente.
-Responde el entrenador - Bueno, ahora explíquenmelo a mí.
De esa manera, no hay equivocaciones de interpretación, ya que muchas veces puede suceder que un jugador por miedo a quedar mal o por vergüenza ante sus compañeros no se anima a preguntar, repreguntar o decir que no entendió y los resultados después de ven en la cancha.

Limitar la cantidad de información.
Debemos entender que la capacidad de elaboración y asimilación de nueva información es limitada, sobretodo en momentos de alta tensión. Si se ponen más de dos objetivos en un partido es muy difícil que se cumplan, ya que ante situaciones de presión se olvidarán de todos ellos. Ser claro, preciso, hacer el juego simple. Los objetivos deben ser pocos pero realistas, tangibles, creíbles. La sobre información lleva a la desinformación ya que el jugador olvida la mayoría de los objetivos.

Conectarse frontalmente con los jugadores y saber fundamentar.

Llamarlos por sus nombres o sobrenombres, conocer las cualidades y características de cada uno de ellos. Este ejemplo lo vimos en la película Invictus, donde el gran líder Mandela aprende la particular información de cada jugador antes de dirigirse al grupo.
Hablar en conjunto, no mirando solamente a algunos o a los mejores jugadores. Observar sus reacciones para obtener información adicional de ellos. Mirar a los ojos y exigir la misma respuesta.
Cuando se le habla a un jugador en particular, tratar de establecer un contacto físico con el jugador para reforzar y controlar su atención. Por ejemplo, poner la mano sobre su hombro, llamarlo aparte, dar una palmada sobre su espalda, etc.
El jugador que demuestra más dificultades en el juego pero entrena con más dedicación y esfuerzo, debe ser al que se le dedique más atención y soporte. Los objetivos de desempeño pesan más que los de resultado, ya que al jugar sin presión, los números llegarán solos.

Crear un clima positivo para un efectivo aprendizaje.

Intensificar la motivación interna enfocada en ser cada día mejores jugadores, reforzando cualquier signo de esfuerzo y sacrificio más que en los resultados. Hacerlos hablar de sus miedos o dudas de prácticas. ¿Cómo podemos saber lo que tenemos que corregir si no sabemos definir lo que estamos pensando o temiendo?
Utilizar los errores como medio de aprendizaje más que como lamento de discapacidad.
El jugador que no se equivoca no existe. Aprender no siempre significa hacer las cosas bien, sino también poder tomar riesgos y animarse a hacer las cosas correctas. Las tres cosas que un entrenador debe cuestionar a sus jugadores ante el error son:
Qué estaba tratando de hacer – pensamiento
Qué salió mal- autocrítica, error técnico o psíquico
Qué es lo que hará la próxima vez - reforzamiento positivo

Mantener canales abiertos de comunicación.

El tono, el tiempo, el lenguaje y la comunicación no verbal influyen en la recepción de los mensajes. Prestar atención al lenguaje corporal. Muchas veces un gesto es más fuerte y pega más que una palabra. Saber hablar, saber escuchar y que nos entiendan para que utilicen nuestra información. Toda buena comunicación necesita de un emisor y un receptor y lo mismo que se escucha arriba en el plantel superior, debe ser lo mismo que se escucha abajo en las divisiones inferiores. Muchas veces he visto problemas de mensajes al tener que subir un jugador de intermedia a primera y no entender algunos códigos de juego. También se debe aprender a usar, valorar y respetar los silencios.

Enseñar a manejar las emociones negativas y la agresión.

Es bien sabido el dicho “el que se calienta pierde”. Las fuertes emociones sólo logran sacarnos del partido, con la posibilidad de tarjeta amarilla o roja. Esto es tomado como una falta de respeto al equipo, al entrenador y al cuerpo técnico. No gastar energía en discusiones, peleas, reclamos que lo único que logran es desconcentrar al equipo. En lugar de derrochar energía en lo controlable ¿por qué no centrarse en aspectos de juego que sí podemos controlar?


Asimismo el entrenador debe mantener y sostener sus creencias e ideales tanto en las derrotas como en las victorias. Un entrenador que pierde la esperanza, pierde la motivación. Siempre habrá factores que puedan hacer decaer la fuerza del equipo, pero ésto no significa que se desdibuje la atmósfera de enseñanza y aprendizaje. El objetivo de todo jugador es competir positivamente, y esto es aprendido por medio de la confianza que los demás depositan en uno. El desafío de todo entrenador es instruir, enseñar, sostener. Entender al jugador, escucharlo y ayudarlo a que él pueda comprenderse a sí mismo.

Julia Alvarez Iguña

"INVICTUS": Liderazgo

En una entrevista realizada a Francois Pienaar, capitán del equipo Springbok ganador del mundial de rugby 1995, por Lauren Clifford Holmes habla de Nelson Mandela. La traducción del video fue realizada por Julia Alvarez Iguña que, a continuación, realiza un comentario sobre la misma.



La reflexión de Francois Pienaar acerca de Nelson Mandela:
Cada vez que me encuentro con Mandela, su humildad es tan grande y de enormes valores humanos. Te hace sentir relajado, importante. Te dedica tiempo y eso es una magnifica virtud. Cada vez que dejaba la oficina presidencial me venía a la mente cuán grande y humilde era su persona.

Contanos acerca de la copa del mundo de 1995

Adoptamos el lema: “un equipo, un país” porque creíamos que esa competencia era para toda Sudáfrica, y si nos iba bien lograríamos que toda Sudáfrica se sintiera orgullosa. No nos subestimamos cuan orgullosa iba a estar Sudáfrica.
Durante la competencia sonó el teléfono y me llamó Mandela para ver si el equipo estaba bien, si estaban bien focalizados, sobre su motivación, si los jugadores estaban OK y eso fue maravilloso. Él tuvo el tiempo y nos tenía presentes en la mente y nos decía: “no los vamos a abandonar”, y eso significó muchísimo. Era una pequeña cosa pero con un gran significado. Está muy bien documentado en la película mis sentimientos en ese día en la final cuando él entró al vestuario llevando la camiseta de los Springbok en su corazón. Fue uno de los momentos más emotivos de mi vida y ni siquiera pude cantar el himno de lo emocionado que estaba y de tan orgulloso de ser sudafricano, y ese sentimiento se sintió y se expandió en todo el equipo. Todos los jugadores miraban a este hombre quien se volvió a tomar nuevamente su tiempo para entrar al vestuario y desearnos buena suerte.

Cuando salimos al estadio la gente gritaba: “Nelson, Nelson” y esas palabras resonaban muy poderosamente. Cuando Mandela entregó el trofeo y me dio la mano, me dijo “Gracias por lo que hiciste por Sudáfrica”, y yo le respondí: “Está equivocado. Gracias a usted, por lo que hizo por Sudáfrica”, y me dieron ganas de abrazarlo pero no era muy protocolar. Eso me puso la piel de gallina el haber recibido el premio de una figura tan magnifica y poder levantar la copa enfrente de mi país

¿Qué otro momento memorable compartistes con Mandela?
Estaba en Londres y me llamó por teléfono por el nacimiento de mi primer hijo, John, y le puso de sobrenombre gokele, que significa líder y, comentó que sería su ahijado. La segunda ocasión fue cuando mi segundo hijo Stephan retornamos a Sudáfrica y nos invitó a tomar el té. Cuando estábamos en el auto, Stephan preguntaba enojado porque él no podía ser también su ahijado. Y cuando llegamos fue corriendo hacia Mandela, le tomó la mano y le dijo si también podía ser su padrino. Mandela lo abrazó y lo apodó goha que quiere decir valiente por el coraje y valentía que un chico de cinco años había demostrado en ese acto al lanzarse hacia él. Eso demuestra nuevamente su humildad y el gran intelecto de un individuo.

¿Cuál es la mayor contribución de Mandela a Sudáfrica?
Sudáfrica recién empezaba a ser un país democrático y el mundo no confiaba mucho en su éxito, pero teníamos un líder que demostraba humildad, gran intelecto, que nos ayudó a realizar una suave transición desde el apartheid hacia la democracia. Si miramos hacia atrás las cosas en Sudáfrica pudieron haber salido peor pero no fue así. ¿Y por qué? Porque tuvimos un líder, al fin y al cabo todo se trata de líderes y tuvimos al mejor en el momento oportuno.

Comentario acerca de invictus: Liderazgo social y deporte

Es una película que nos habla del perdón, de paz, la unión y la búsqueda de identidad, la pertenencia, el liderazgo, conceptos aplicados a la cohesión de un equipo. El líder es figura fundamental para desarrollar el espíritu de trabajo por medio del optimismo diario en la búsqueda de sus ideales.

Como bien dice Francois Pienaar en su reportaje, Mandela actuó como un líder logrando que la gente confiara en él. Demostró humildad, confianza, presencia, abierta escucha al otro, conocía a cada jugador por su nombre, dándoles identidad personal más allá de lo grupal. Logró constituir un equipo de trabajo donde blancos y negros actuaban todos bajo una misma consigna y meta en común: la unión de Sudáfrica.

Su comunicación era clara y sincera. Como lo afirma uno de los axiomas fundamentales del liderazgo, cuando reina el optimismo y el entusiasmo se amplifica el estado emocional del equipo. La principal tarea de un líder es escuchar, apoyar, guiar, motivar, poder ponerse en el lugar del otro, persuadir y dirigir. No solo debe saber hacer circular la pelota sino también la palabra.

Como dijo Albert Einstein, “No tenemos que acabar convirtiendo al intelecto en un Dios. Su musculatura es poderosa pero carece de personalidad. Y es que su función no es sólo la de dirigir, sino la de servir”. Yo agregaría la de servir al otro.
Cuando el líder no actúa de manera democrática, sino que se desenvuelve de manera autoritaria, produce una gran resistencia en el equipo generando conductas negativas, baja la confiabilidad. Cuando hablamos de liderazgo, se logra gran participación y respuesta grupal. Saber reconocer, estimular, escuchar y no dejar ninguna posible mal interpretación de ninguna persona o situación. El líder conoce perfectamente a sus jugadores, qué es lo que necesitan y qué les falta. Es capaz de tomar decisiones difíciles cuando es necesario y posee una filosofía o “marco de referencia” desde donde apuntala su estrategia, decisión y acción.

Los líderes poseen carisma, poseen seguidores. Al líder no se lo “ama” o “admira” por su popularidad sino por su resultado. No es dinero; es responsabilidad. No son predicadores; son hacedores. Se hacen cargo de los deseos y necesidades de los demás.

Nelson Mandela ha demostrado ser un gran líder que supo interpretar cuáles eran las necesidades básicas de su país. Supo transformar el odio hacia sus captores en la cárcel en comprensión y perdón dando ejemplo para forjar las bases de reconciliación después del apartheid.
Liderazgo es actitud, es algo pequeño pero que marca una gran diferencia. No temen a la adversidad, van en su busca ya que sin viento no hay barriletes que asciendan. El significado de la existencia se marca y se aprende a través de crisis y sufrimiento. El orgullo en sí mismos, en sus valores, en su equipo, es lo que diferencia la excelencia de la mediocridad.

"INVICTUS": liderazgo

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En una entrevista realizada a Francois Pienaar, capitán del equipo Springbok ganador del mundial de rugby 1995, por Lauren Clifford Holmes habla de Nelson Mandela. La traducción del video fue realizada por Julia Alvarez Iguña que, a continuación, realiza un comentario sobre la misma.




La reflexión de Francois Pienaar acerca de Nelson Mandela:

Cada vez que me encuentro con Mandela, su humildad es tan grande y de enormes valores humanos. Te hace sentir relajado, importante. Te dedica tiempo y eso es una magnifica virtud. Cada vez que dejaba la oficina presidencial me venía a la mente cuán grande y humilde era su persona.


Adoptamos el lema: “un equipo, un país” porque creíamos que esa competencia era para toda Sudáfrica, y si nos iba bien lograríamos que toda Sudáfrica se sintiera orgullosa. No nos subestimamos cuan orgullosa iba a estar Sudáfrica.
Durante la competencia sonó el teléfono y me llamó Mandela para ver si el equipo estaba bien, si estaban bien focalizados, sobre su motivación, si los jugadores estaban OK y eso fue maravilloso. Él tuvo el tiempo y nos tenía presentes en la mente y nos decía: “no los vamos a abandonar”, y eso significó muchísimo. Era una pequeña cosa pero con un gran significado. Está muy bien documentado en la película mis sentimientos en ese día en la final cuando él entró al vestuario llevando la camiseta de los Springbok en su corazón. Fue uno de los momentos más emotivos de mi vida y ni siquiera pude cantar el himno de lo emocionado que estaba y de tan orgulloso de ser sudafricano, y ese sentimiento se sintió y se expandió en todo el equipo. Todos los jugadores miraban a este hombre quien se volvió a tomar nuevamente su tiempo para entrar al vestuario y desearnos buena suerte.
Cuando salimos al estadio la gente gritaba: “Nelson, Nelson” y esas palabras resonaban muy poderosamente. Cuando Mandela entregó el trofeo y me dio la mano, me dijo “Gracias por lo que hiciste por Sudáfrica”, y yo le respondí: “Está equivocado. Gracias a usted, por lo que hizo por Sudáfrica”, y me dieron ganas de abrazarlo pero no era muy protocolar. Eso me puso la piel de gallina el haber recibido el premio de una figura tan magnifica y poder levantar la copa enfrente de mi país



¿Qué otro momento memorable compartistes con Mandela?

Estaba en Londres y me llamó por teléfono por el nacimiento de mi primer hijo, John, y le puso de sobrenombre gokele, que significa líder y, comentó que sería su ahijado. La segunda ocasión fue cuando mi segundo hijo Stephan retornamos a Sudáfrica y nos invitó a tomar el té. Cuando estábamos en el auto, Stephan preguntaba enojado porque él no podía ser también su ahijado. Y cuando llegamos fue corriendo hacia Mandela, le tomó la mano y le dijo si también podía ser su padrino. Mandela lo abrazó y lo apodó goha que quiere decir valiente por el coraje y valentía que un chico de cinco años había demostrado en ese acto al lanzarse hacia él. Eso demuestra nuevamente su humildad y el gran intelecto de un individuo.


¿Cuál es la mayor contribución de Mandela a Sudáfrica?
Sudáfrica recién empezaba a ser un país democrático y el mundo no confiaba mucho en su éxito, pero teníamos un líder que demostraba humildad, gran intelecto, que nos ayudó a realizar una suave transición desde el apartheid hacia la democracia. Si miramos hacia atrás las cosas en Sudáfrica pudieron haber salido peor pero no fue así. ¿Y por qué? Porque tuvimos un líder, al fin y al cabo todo se trata de líderes y tuvimos al mejor en el momento oportuno.

Comentario acerca de invictus: Liderazgo social y deporte

Es una película que nos habla del perdón, de paz, la unión y la búsqueda de identidad, la pertenencia, el liderazgo, conceptos aplicados a la cohesión de un equipo. El líder es figura fundamental para desarrollar el espíritu de trabajo por medio del optimismo diario en la búsqueda de sus ideales.
Como bien dice Francois Pienaar en su reportaje, Mandela actuó como un líder logrando que la gente confiara en él. Demostró humildad, confianza, presencia, abierta escucha al otro, conocía a cada jugador por su nombre, dándoles identidad personal más allá de lo grupal. Logró constituir un equipo de trabajo donde blancos y negros actuaban todos bajo una misma consigna y meta en común: la unión de Sudáfrica

Su comunicación era clara y sincera. Como lo afirma uno de los axiomas fundamentales del liderazgo, cuando reina el optimismo y el entusiasmo se amplifica el estado emocional del equipo. La principal tarea de un líder es escuchar, apoyar, guiar, motivar, poder ponerse en el lugar del otro, persuadir y dirigir. No solo debe saber hacer circular la pelota sino también la palabra.
Como dijo Albert Einstein, “No tenemos que acabar convirtiendo al intelecto en un Dios. Su musculatura es poderosa pero carece de personalidad. Y es que su función no es sólo la de dirigir, sino la de servir”. Yo agregaría la de servir al otro.
Cuando el líder no actúa de manera democrática, sino que se desenvuelve de manera autoritaria, produce una gran resistencia en el equipo generando conductas negativas, baja la confiabilidad. Cuando hablamos de liderazgo, se logra gran participación y respuesta grupal. Saber reconocer, estimular, escuchar y no dejar ninguna posible mal interpretación de ninguna persona o situación. El líder conoce perfectamente a sus jugadores, qué es lo que necesitan y qué les falta. Es capaz de tomar decisiones difíciles cuando es necesario y posee una filosofía o “marco de referencia” desde donde apuntala su estrategia, decisión y acción.
Los líderes poseen carisma, poseen seguidores. Al líder no se lo “ama” o “admira” por su popularidad sino por su resultado. No es dinero; es responsabilidad. No son predicadores; son hacedores. Se hacen cargo de los deseos y necesidades de los demás.
Nelson Mandela ha demostrado ser un gran líder que supo interpretar cuáles eran las necesidades básicas de su país. Supo transformar el odio hacia sus captores en la cárcel en comprensión y perdón dando ejemplo para forjar las bases de reconciliación después del apartheid.

Liderazgo es actitud, es algo pequeño pero que marca una gran diferencia. No temen a la adversidad, van en su busca ya que sin viento no hay barriletes que asciendan. El significado de la existencia se marca y se aprende a través de crisis y sufrimiento. El orgullo en sí mismos, en sus valores, en su equipo, es lo que diferencia la excelencia de la mediocridad.


"INVICTUS" por William Ernest Henley



POEMA INVICTUS

Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul. -
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed. -
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find me, unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate;
I am the captain of my soul. - -

En español

Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma


William Ernest Henley fue un escritor ingles (1849.1903) cuya poesía sirvió de inspiración al ex-presidente de Sudáfrica Nelson Mandela desde 1994 a 1999, el cual sirvió de sostén y lo ayudó a poder sobrellevar con paciencia y espíritu de lucha, los 27 años que pasó encerrado en la cárcel de Robben Island, cerca de Ciudad del Cabo, por su activismo en contra del apartheid. Durante esos años e inspirado por la obra de Gandhi, siguió luchando por sus creencias e ideales acerca de la defensa de los derechos humanos. Por Toda su obra le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz en 1993.
El poema “invictus” del victoriano Henley sirvió como inspiración en una de la última mejores películas acerca de valores humanos centrados en la motivación, superación, aceptación de obstáculos, del perdón, del optimismo, la confianza en sí mismo, en el manejo de la diplomacia, la humildad, el prejuicio, la inspiración y el liderazgo.
En esta película vemos cómo uno de los problemas más difíciles por el que atravesaba el pueblo sudafricano, el apartheid, fue solucionado por medio del deporte, en este caso el rugby que pasó a tener un papel fundamental como símbolo de patriotismo, unión social y nacional.

En latín, el potente sonido invictus significa “lo invencible”, cobra fuerza y papel importante en el film donde el optimismo y la fe en los objetivos movilizan a los personajes en la consecución del logro. Mandela y Francois Pienaar –capitán de los Springbok- creían en estos conceptos y los aplicaron con confianza y sin convicción, pensando primero en ellos como equipo y luego en el rival, en este caso los temidos All Blacks.

Es en la última estrofa donde reafirma toda la fortaleza espiritual y mental de su mensaje. Más allá de los obstáculos de la vida, los acepta y se hace cargo, manteniéndose en pie, invencible. Él es el que elige su propio destino, no es el destino al que se abandona ya que él es el capitán de su alma.