Una de las técnicas mentales que han entrenado los All
Blacks, está relacionada a la capacidad de mantenerse enfocados todo el partido,
pudiendo controlar presiones. Para ello, han implementado una técnica que han
llamado “Blue Head”, “Red head”, para evitar que sus cabezas caigan en estados
peligrosos, aprendiendo a cerrar la mente a todo estimulo irrelevante,
manteniéndose centrados en el proceso.
Esta técnica, está muy relacionada al manejo de la ansiedad,
y el control de la activación. Recordemos que la activación, es un estado
general y fisiológico del organismo, que varía en un continuo que va desde el
sueño profundo, la desmotivación, hasta la excitación extrema y el descontrol,
influyendo en la intensidad de la conducta, en relación a respuestas correctas
o incorrectas, ante una situación determinante.
“Keep your head blue”, sería el estado ideal de juego.Este pensamiento, los ayuda a evitar el
pánico ante circunstancias manejables, para no llegar a una situación de total
confusión, al que contrariamente llaman “Red head”.
Estos distintos cambios de estados mentales, enseña a
reconocer en qué estado se encuentra el jugador, desarrollando la habilidad
para realizar un rápido cambio, antes que la presión invada toda su persona.
Este método no tiene nada que ver con la confianza
instaurada de por sí en cada jugador, sino una manera de manejar posibles
situaciones, que pueden surgir en toda competencia. Funciona por medio de
mantras, o palabras disparadoras, evaluando, centrándose en el presente, focalizándose
en la respiración y las sensaciones del cuerpo, controlando los pensamientos
irrelevantes o distractores. Asimismo, el deportista se encuentra jugando en su
presente, sin quedarse preocupado por lo que puede suceder. Por ejemplo, en
estas evaluaciones de estado, Richie MacCaw se queda mirado sus pies fijos en
la tierra, otros se centran en un punto lejano del estadio, o utilizan
distintas palabras, “basta”, “vamos”, “ahora”. Johny Wilkinson, solía mirar
fijamente sus manos, para entrar en ese estado ideal de juego.
BLUE HEAD
·Estado óptimo donde se encuentra totalmente
situado en la tarea a realizar.
·Suelto y relajado.
·Concentrado, enfocado en la tarea.
·Centrado en el presente.
·Una mente calma, con capacidad de reflexión.
·Conectado con la respiración y estados
fisiológicos corporales.
RED HEAD
Desesperación e incoordinación.
·Centrado en el resultado.
·Sobre excitado.
·Ansioso y agresivo.
·Tensionado e inhibido.
·Desconcentrado y distraído.
Para ello como técnica, te aconsejo, chequeá continuamente
como está tu cuerpo, pensá en que número de activación te encontrás, si estás
por encima de 100, tu cuerpo está acelerado, desconcentrado, nervioso, en los límites
del rojo. Si te sentís enfocado en la tarea, en la jugada del presente, donde
tu mente, tu cuerpo, tu respiración y atención es una sola, tu estado está
dentro de los límites del 100% de activación óptima, o sea en estado azul. Eliminá
todo tipo de pensamientos no relacionados con el juego, lo que pasó o puede
pasar, solamente dedícate a dar lo mejor de vos, jugada a jugada. Motiváte por
demostrar tu mejor juego, y olvídate de la palabra resultado, es imprevisible y
genera tensión.
Para ello como técnica, te aconsejo, chequeá continuamente
como está tu cuerpo, pensá en que número de activación te encontrás, si estás
por encima de 100, tu cuerpo está acelerado, desconcentrado, nervioso, en los límites
del rojo. Si te sentís enfocado en la tarea, en la jugada del presente, donde
tu mente, tu cuerpo, tu respiración y atención es una sola, tu estado está
dentro de los límites del 100% de activación óptima, o sea en estado azul. Eliminá
todo tipo de pensamientos no relacionados con el juego, lo que pasó o puede
pasar, solamente dedícate a dar lo mejor de vos, jugada a jugada.
Motiváte por
demostrar tu mejor juego, y olvídate de la palabra resultado, es imprevisible y
genera tensión.
Qué gran video, que nos hace despertar del letargo en el
cual algunos fácilmente caemos. Entrenar es desarrollar conocimientos,
habilidades para lograr el máximo potencial esperado.
Requiere tiempo, esfuerzo, acompañado de un gran cuota de
voluntad.
Es un trabajo en solitario, invisible, el cual se
disfruta en un entorno de privacidad, sin distracciones o interrupciones. Forma
parte de la motivación interna de cada uno de nosotros, de lo que queremos llegar
a ser, de sueños personales.
La autoestima se forma al ir cumpliendo los pequeños ideales
de la vida. Pero esos ideales deben ser elevados, firmes, consistentes. Para
poder llegar, debemos identificarnos con ese ideal y hacerlo carne.
Gran número de personas fracasan
principalmente, a causa de no haber encontrado una clara idea de lo que desean.
Viven más de idealizaciones, de lo que les “gustaría” llegar a ser, que de
ideales realistas a cumplir.
La capacidad de esfuerzo está en cada uno
de nosotros, pero se tiende más en querer a ser “como el otro”, sin siquiera
saber cómo quiere ser uno mismo.
Sin esfuerzo no se consigue nada en la vida.
Acostumbrados a la comodidad y al confort, surge la incapacidad, el
conformismo. Nada sobresale, pero todo se reclama.
No es fácil caminar por el Sendero de la Vida, sin
meritos y voluntad de seguir adelante. La meta es clara, pero el proceso colmado
de obstáculos.
Tenemos el gran desafío de alcanzar la máxima victoria
que un ser humano puede lograr. La victoria no es para dormir, ni ver la vida
sólo pasar, chatear, googlear o twitear.
Llega una hora donde se debe buscar y encontrarse a uno
mismo. Despertar del conformismo, encontrar el sendero que nos permita llegar a
ser alguien por medio de un lugar llamado meta. Por más chiquita que sea, lo
importante es que esté presente el deseo de crecer, de seguir con un proyecto,
de ser uno mismo. Luego los desafíos irán creciendo, y necesitaremos de nuestra
amiga la constancia; virtud que empuña la espada para llevarla a cabo.
Donde estàs hoy, e imagina donde quieres llegar. El gran
boxeador Maravilla Martínez, ya se visualizaba peleando en Las Vegas, antes de
comenzar a boxear. Llegó, porque ya antes se había visto ahí.
Eres lo que piensas y piensas lo que eres. Es así de
simple. Eres el producto de tus pensamientos y nadie podrá cambiarte, si no
deseas cambiar. No mires fuera lo que se tiene dentro: cada uno es un universo
regido por la propia mente, por la propia historia. Cuanto más pienses en este
ideal, mayor será la tendencia de verlo realizado. El hombre llegar a ser. lo que piensa ser.
.
Se el cazador de tus propios sueños. No mires atrás. Tu
meta está adelante y lista para ser recorrida. ¿Are you ready?
Las fiestas son un tiempo de reflexión, las cuales despiertan infinidad de sensaciones encontradas. Tiempo de introspección, donde la mente se piensa a sí misma, uniendo y evaluando pedazos de vida vividos y soñados, junto a batallas ganadas y derrotas sufridas. Pienso que no hay años buenos ni malos, simplemente años que pasan, dejando experiencias para ser pensadas y evaluadas Dependerá de cada uno, en si se queda llorando lo perdido en el pasado, permaneciendo en el mismo territorio conocido, o, si retoma con más fuerza el año que comienza, sumergiéndose en uno nuevo por conocer.
Les deseo lo mejor a cada uno de ustedes, a los que llegaron, a los que están por llegar, a los que recién comienzan. Siempre se puede estar un poquito más arriba. Dejemos el pasado, aprendamos de él y proyectemos nuestro futuro. Que tu marca personal sea la satisfacción del trabajo bien hecho, y entender que sin constancia, actitud y disciplina es muy difícil llegar.
En el deporte y en la vida no todo es placer, hay muchas situaciones que nos confrontan con la dura realidad, donde lo realizado se opone a lo imaginado. La vida también es una eterna competencia. Es uno contra uno mismo. Estas son las maravillosas enseñanzas del deporte. Entrenamos tanto, nos golpeamos duro y lo ponemos en práctica en el diario vivir.
Es tiempo de dejar lo viejo e iniciar lo nuevo. Tiempo de comenzar a ser tú mismo. Se tu mejor admirador, se fiel a tus objetivos, se tu mejor amante. No dejes que los demás te condicionen. Elimina las palabras “debería” y “tendría”, y vive más libre y con menos equipaje. Aprende a perdonarte y olvídate de las faltas. Ellas están ahí, para hacerte crecer. Dales la bienvenida y trabaja fuerte por superarlas. Ante la incertidumbre, no le pidas consejo a tus miedos porque te van a aconsejar mal, decide desde tus convicciones, desde tus ganas de llegar.
No trates de ser el hombre diez, porque ante la primera falla abandonarás. Date tiempo, se auténtico, no des más vueltas, concéntrate en tu objetivo que las oportunidades están ahí afuera esperándote. Cuando una ventana se cierra, otra se abre: pero hay veces que nos quedamos tanto tiempo mirando a una cerrada, que no nos deja ver todas las demás que sí están abiertas para nosotros.
Sirve mucho mirar un video posicionándonos en un partido, confundiéndonos con los diferentes personajes e identificándonos con tantas situaciones que transcurren en una competencia. Acaso tal vez, todos estos contextos deportivos tienen similitud con la vida cotidiana, donde muchas de las frases que escuchamos en el video sean tan aplicables a las diferentes realidades del deporte y de la vida misma.
“La vida es dura, eso ya lo sabemos. Cuando te pones de pie, alguien te va a derrumbar, y una vez que estés en el piso, te van a pasar por encima. En esto no hay ningún secreto, te caes, te tropiezas, te empujan, o te caes de cara al piso... Pero cada vez que eso sucede, ponte de nuevo de pie, levántate lo más rápido que puedas, sin importar cuantas veces lo tengas que hacer”.
La vida es dura, el rugby es un juego duro, pero la naturaleza más importante del ser humano es la habilidad de ser duro uno mismo, de exigirse más cada día, cada encuentro, cada entrenamiento, cada competencia. Cuando entreno con jugadores les digo siempre lo mismo: “Tienen que entrenar fuerte, soportar las presiones, buscarse objetivos, jugar para uno mismo. Es muy simple, o jugás o te la juegan, la competencia es feroz y si no soportan la presión, no compitan profesionalmente". Hay diferentes objetivos por los cuales uno realiza un deporte: diversión, pertenencia, estar bien físicamente, competir con los amigos. En cada una de estas situaciones también es necesaria una cuota de motivación, el saber el porqué se realiza cada acción. ¿Qué sentido le damos a las cosas que realizamos?
Nadie dice que va a ser fácil y muchos, cuando los empujan un poquito, o la situación se torna difícil se tiran para abajo. ¿Por qué? ¿Donde están las prioridades? En el deporte no todo es placer, hay muchas situaciones que nos confrontan con la dura realidad, donde lo realizado se opone a lo imaginado. Por ejemplo, ¿Qué pasa en tu vida diaria? ¿Todas las cosas salen tal cual las has planeado? La vida también es una eterna competencia. Es uno contra uno mismo. Estas son las maravillosas enseñanzas del deporte. Entrenamos tanto, nos golpeamos duro y lo ponemos en práctica en el diario vivir.
Me acuerdo cuando estudiaba en la facultad a mi marido decir “te admiro por la alegría que le pones a lo que hacés”.
Esta alegría se relacionaba a materia pasada, examen aprobado, cuatrimestral terminado. Luego de dar un examen, llamaba a mi familia para comentarle el resultado. Ante el ¿cómo te fue? Mi respuesta era “Adeeentroooooooooooooooo” parafraseando al comentarista Alejandro Coccia que había puesto tan de moda ese dicho en el deporte luego de que un jugador convirtiera un penal. Cada examen es también un penal convertido donde en lugar de entrenar tenés que estudiar.
Por eso, jugáte por tus sueños. No pienses tanto, actuá, decidí donde querés estar y una vez que lo respondas no vas a parar hasta conseguirlo. De esta manera surge el éxito. Depende de cada uno. Todo está dentro tuyo esperando ser puesto en juego por vos. Nadie te va a regalar nada.
Todo ese tiempo que perdés tratando de encontrar respuestas, tu rival lo actúa y te pasa por encima.
¡Así que VAMOS! Ponete en la cima, corré más rápido, soñá a lo grande, viví mejor de lo que nunca antes hayas vivido. Esto está dentro tuyo, ¿VOS PODES HACERLO! ¡Hacelo por vos mismo!
¿Querés más de lo que tenés ahora ?... ¡PROBÁLO!
¿Querés ser el mejor?... ¡GANÁTELO!
Ante una situación de amenaza no le pidas consejo a tus miedos porque te van a aconsejar mal, jugá desde tus convicciones, desde tus ganas de llegar. En la vida tenés dos opciones: El dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento.
Elegí la que más te guste.
Emprender el camino hacia el rendimiento personal y deportivo es comenzar un camino lleno de desafíos. Si lees estas columnas semanales seguramente estás buscando algún cambio. Hay algo de todo esto que te mueve en la búsqueda de nuevos conocimientos. Rendir a la altura de nuestras habilidades es un reto, una decisión, una elección. Todas las acciones de nuestra vida están basadas en elecciones. Vivimos eligiendo constantemente, hasta cuando decidimos no hacer nada estamos eligiendo. La vida misma es un desafío, cada día es una competencia, ganamos en unas cosas, perdemos otras, alcanzamos las metas según nuestro esfuerzo y dedicación, luchamos por un sueño o lo dejamos pasar sin siquiera intentarlo. Si elegimos el camino que nos lleve a vivir y jugar en nuestro máximo potencial debemos tener la voluntad para mantenernos y no caer aun cuando el camino sea difícil. Nadie puede llegar sin antes haber atravesado dificultades y fracasos.
Nuestro cuerpo, como asimismo nuestra mente y nuestras emociones muchas veces se resisten a los cambios. Hay una tendencia a permanecer en lo seguro, en lo conocido, en lo que no genera ruido. Lo desconocido produce miedo, y la mayoría prefiere no correr riesgos pues el fracaso genera dolor, pérdida. Es así que vivimos rodeados de mecanismos de defensa, construyendo paredes para mantener “allá afuera” lo ignorado, lo que puede molestar, sin darnos cuenta que todo ese bagaje forma parte de nuestra simple e imperfecta humanidad. La psicología del rendimiento se enfrenta no sola al desafío de lograr que los deportistas sean mejores en lo que desean y practican, sino que también puedan lograr y atender a aspectos de la vida cotidiana para conseguir un éxito completo, en lo deportivo y en lo personal. Estos cambios comienzan a producirse en las personas cuando descubren un objetivo que los atrae, un objetivo que les otorga un significando. El compromiso y la actitud serán las cualidades necesarias para hacerlo real. Muchos de los grandes deportistas afirman que el hecho de comprometerse, perseguir objetivos y cumplirlos reafirma su motivación y agranda su autoestima al estar probándose continuamente ante nuevos retos. No solo se trata de la focalización en un buen entrenamiento físico, sino también en un eficaz y asertivo entrenamiento mental. El éxito no implica ausencia de error. Debemos dejar salir las voces auto-críticas de nuestro interior para trabajarlas, no para identificarnos con ellas. No hay nada dentro de un jugador que sea inaceptable, simplemente “es” y para cambiarlo debemos enfrentarlo, desenmascararlo incorporándolo nuevamente bajo una nueva y positiva imagen.
Puedo tener muchos motivos en mi vida para crecer, para mejorar, pero sin una fuerte motivación y convicción no los podré llevara a cabo. ¿Qué emoción es la más perjudicial para el rendimiento? El abandono y la excusa. Le echamos la culpa al viento, al entrenador, al réferi. Pensar que la pérdida no es tu culpa, emocionalmente no pesa tanto y evadimos responsabilidades. Reduce el dolor y la presión del juego pero detiene la cantidad de esfuerzo y la energía necesaria para el rendimiento. Las herramientas principales de la mejora del rendimiento humano están basadas en la formación de nuevas habilidades cognitivas y mentales y en el entrenamiento o puesta en escena de dichos aprendizajes. Es en esta área y dentro del deporte donde incluyo el entrenamiento.
Si un jugador quiere estar entre los primeros debe actuar y entrenar como ellos, porque sino nunca va a llegar a serlo. Tanto ser el último como el primero en una competencia genera mucha presión. El último por no clasificar dentro de los estándares esperados, el primero por mantener la posición obtenida. Cuando se quiere algo, hay que pagar un precio y cuanto más alto se quiere llegar, el premio es más grande, pero el precio que hay que pagar también. En la pirámide del rendimiento y de tu vida personal, hay cientos de Nº 2, miles de Nº 3 y decenas de miles de Nº 4, pero sólo un Nº 1. Ganar no es nuestra exclusiva responsabilidad. Además de un jugador también sos una persona con tus fortalezas y tus debilidades. Entonces, para ser el Nº 1, tu propio Nº 1debés sacrificarte mucho más que cualquiera. ¿Pensaste alguna vez adonde queres llegar, tanto en tu trabajo como en tu deporte? ¿En qué posición estás en la tabla general y personal? Aceptá el cambio, creé en vos, siempre se puede llegar más lejos de lo pensado. Apostá al cambio y jugá por el extra punto bonus de vida.
Te dejo estas palabras finales que el entrenador les dice a sus jugadores en la película “Un domingo cualquiera”
“Te das cuenta que la vida es un juego de pulgadas, así es el fútbol. Debido a que en cualquier juego - la vida o el fútbol - el margen de error es tan pequeño. Quiero decir, un medio paso demasiado tarde o demasiado temprano y no lo logras. Una segunda mitad demasiado lenta, demasiado rápido y no la coges. Las pulgadas que necesitamos están por todas partes a nuestro alrededor. Están en cada pausa del juego, en cada minuto, en cada segundo. En este equipo luchamos por esa pulgada. En este equipo lloramos y nos despedazamos a nosotros mismos y a todo el mundo a nuestro alrededor en pedazos por esa pulgada. Tenemos garras en las uñas por esa pulgada. Porque sabemos que cuando se suman todos esos centímetros, es lo que va a hacer la diferencia de mierda entre ganar y perder! Entre vivir y morir!” Any given Sunday.
Comienza un nuevo año, con nuevas esperanzas y proyectos a cumplir. Las experiencias del año pasado han quedado atrás, no importa si fueron buenas o salieron como no esperábamos. Ahora hay que mirar hacia adelante, aprender de lo vivido y experimentado y tratar de orientarse en un “Si” en todos los “No” logrados en el 2010. Si nos detenemos por un momento y hacemos una pausa para mirar hacia atrás, podremos darnos cuenta que en este momento y en nuestra situación deportiva, nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras acciones pasadas. Muy sabio es el dicho que dice: “Mañana serás lo que hiciste hoy”. El ser humano va construyendo su futuro día a día, mediante sus palabras, voluntad y acción.
Pero no importa, siempre es tiempo de cambio.Lo importante es que aunque sea ese pensamiento haya pasado por tu cabeza para ponerlo en práctica. Hay muchas personas que desgraciadamente ni lo piensan, y así van por la vida. Todo igual, son los jugadores que siempre están en la base, en el montón, en la “manada” como diría Friedrich Nietzsche, quien lo oponía al “superhombre” ligado a la voluntad de poder, a la aceptación, a la fuerza para crear y otorgar sentido en la vida.
Un nuevo año nos llena de esperanza y voluntad, es época de forjar propósitos, y trazar proyectos. ¿Dónde estoy hoy? ¿Dónde quiero estar el año que viene? Lo más importante será ser fiel a nuestras convicciones y principios y no claudicar ante lo imprevisto. Necesitaremos voluntad, pero más que nada motivación, saber esperar y no claudicar ante el primer obstáculo. No nos centremos en lo inmediato, en la satisfacción del ahora, eso no dio resultado. Esta vez nos focalizaremos en la satisfacción diferida, en el beneficio que lograremos a mediano o largo plazo. Se trata del dilema cotidiano: “menos ahora” pero “más y mejor después”.
Seguramente sucederán cambios y sorpresas que nos moverán el piso y pondrán en evidencia nuestra vulnerabilidad, y debemos estar preparados para el cambio que, por cierto, será duro. Nuestros objetivos serán muchas veces saboteados por explosiones de ira, cansancio, falta de paciencia durante las tensiones de la vida cotidiana. Situaciones que crean conflictos marcando la tendencia en la manera de reaccionar inmediatamente, en el “ya”, egocéntricamente, sin prestar atención a los beneficios a largo plazo que están allí esperando por nosotros en nuestra capacidad de espera diferida.
Será tiempo para los entrenadores de hablar y fomentar en el deporte la importancia de perseguir y luchar por los sueños que nos darán seguridad, gloria, triunfos y prestigio, pero sin olvidar de fomentar valores como paciencia, respeto, disciplina, tolerancia, recursos individuales y grupales, haciendo a sus jugadores responsables de sus elecciones, de sus actos. Será una manera de construir un escudo contra la frustración que siempre estará acechando al jugador.
Esperemos que el próximo año podamos repensarlo de manera diferente luego de haber escalado varios escalones en la pirámide del rendimiento personal. Detengámonos a pensar y establezcamos las estrategias para que el 2011 sea verdaderamente un año "productivo", para que sea “nuestro año” Pensemos:
¿Cuál será la verdadera motivación en cada objetivo que me proponga? ¿Me jugaré por mi verdadero deseo, o por lo que debería hacer o lo que esperan de mí? Estos objetivos que me impongo, ¿son posibles, son reales, concretos y precisos? ¿son alcanzables o están idealizados por mi tonto perfeccionismo? ¿Qué necesito para cumplirlos? ¿Tengo verdadera voluntad y motivación para sostener mi objetivo en el tiempo?
Reflexionando sobre estas preguntas comenzá a trazar tu camino. No dejes tus respuestas en el tiempo libradas al azahar o a la conveniencia de tu tiempo libre. Para lograrlo, el primer paso es reconocer que no sabemos, pero que estamos dispuestos a aprender y experimentar todo aquello que todavía no hemos vivido. Tratá de conocerte lo mejor que puedas, con todas tus fortalezas y tus debilidades.
Recordemos que el oráculo del Apolo de Delfos decía: “Conócete a tí mismo”, eso significa que no siempre sabemos quiénes somos en realidad, siempre hay partes oscuras donde nos negamos a entrar porque duelen, pero para poder vencer desafíos, primero debemos conocer al enemigo, a nuestro rival interior para poder darle batalla. Es tiempo de cambio, empecemos por cada uno de nosotros.
El deporte es un proceso de logros ya que siempre se compite con otros buscando modelos de superación y de excelencia. El sentido competitivo, más allá de demostrar ciertas maestrías motrices, está relacionado en poder tolerar y soportar presiones tanto internas, provenientes de nuestros pensamientos, como de los factores externos de la cancha. En una competencia continuamente estamos siendo sostenidos por las miradas y expectativas de otros quienes juzgan, califican y clasifican al jugador según los resultados de éxito o fracaso. Estas costumbres están instaladas en el imaginario colectivo de la sociedad actual y son variables presentes en toda competencia.
Una de las tantas teorías motivacionales en el campo de la psicología es la llamada “Teoría de logro”. Ésta fue desarrollada por David McClealland (1953) quien afirmaba que existe en el ser humano una tendencia a alcanzar el éxito en situaciones donde está implicada la evaluación del desempeño de todo jugador y, que por lo tanto, influyen en los objetivos de rendimiento. MacCllealland afirmaba que las personas actúan en la vida motivadas por diferentes factores determinantes de personalidad y por factores situacionales.
Los factores de personalidad están representados según diferentes maneras de responder ante una situación: en conseguir el éxito o en evitar el fracaso. Estas formas marcan los aspectos sobresalientes de toda personalidad e influyen en la toma de decisiones según el predominio de una u otra tendencia. Esta teoría también es aplicable a otros entornos como ser el trabajo, los negocios, el estudio ya que en ellos también está implicada la idea de competencia con otros.
Veamos los rasgos sobresalientes:
Los individuos orientados al éxito, están motivados por la fe en sí mismos y la esperanza de triunfo. Eligen situaciones medianamente difíciles, son personas que triunfan, son capaces, y lo manifiestan sin temor. Encontramos deportistas que buscan la realización de acciones exitosas sin importarles nada más que el placer de enfrentar ese reto, de superar sus marcas, de jugarse en el intento. Por ejemplo, los corredores están interesados en mejorar su forma técnica y mejorar sus tiempos y marcas personales. Un jugador de golf, en bajar el score de la cancha. Uno de rugby, en mejorar su tiempo de reacción y velocidad de cancha, etc.
Los interesados en evitar el fracaso buscan tareas fáciles. Presentan una pobre autoimagen y manifiestan sentimientos de desesperanza, para ellos es difícil el control sobre el ambiente, temen al error, están en estados de continua alerta y por lo tanto, renuncian al esfuerzo.
Aquellos jugadores que carecen de una sólida aptitud y autoestima se comprometen poco en el juego para "proteger" su imagen ante un posible fracaso, tienen poca participación y compromiso grupal. En cuanto al trabajo en equipo, cuando la mayoría de los jugadores se siente inseguro, por miedo al error, se retrotrae y espera cómo los otros lo van a solucionar o cómo responde el líder. Busca inconscientemente su protección delegando en él la responsabilidad de la jugada. Éste a su vez, está tan metido en su juego individual, en jugárselas, que toma decisiones que no están de acuerdo a lo practicado, dejando al resto confundido y desorientado en como continuar. El grupo responde delegando la culpa en quien sí supo como defender la jugada ante la ausencia y las excusas de los demás.
Los factores situacionales se relacionan a la percepción de la capacidad, a sus recompensas de acuerdo a la valoración de los otros, se relaciona a lo externo, donde la evaluación del desempeño pasa a ser un elemento importante. EJEMPLOS
Cuando erramos jugadas se pone en duda la capacidad, lastima al ego, es decir, la autovaloración, por lo tanto muchos jugadores evitan tomar grandes riesgos para evitar ser juzgados; no se juegan. Utilizan ciertas estrategias como la excusa o la culpa del otro, o de la cancha, con el objetivo de desligarse de la causa que resaltaría su inhabilidad. Proyectar el error afuera; “No me salió la jugada” genera menos dolor que reconocer su pobre evaluación.
Es así que no toman grandes decisiones (no se fracasa pero tampoco se sobresale); se demoran en la realización de una jugada (no se llega al tackle, se levanta despacio después del error). En el golf piensan demasiado antes de jugar, todo es técnica. La repetición de estas conductas y estrategias de poco compromiso por miedo a la evolución trae como consecuencia un deterioro a favor de nuevos aprendizajes. Ante un desafío, se repiten viejas maneras de conducta.
Esto genera grandes problemas en el entrenador quien muchas veces repite; “Si ya lo han repetido y practicado infinidad de veces, ¿porque cuando aparece la misma situación cada uno hace lo que quiere? Creo que leyendo y reflexionando sobre este artículo muchos entrenadores empezaran a encontrar la punta del ovillo. Sugerencias para el entrenador:
El estudio de la motivación de los jugadores y del equipo, no es otra cosa que el intento de averiguar, desde el punto de vista de la psicología, a qué obedecen todas esas conductas de juego en el logro de necesidades, deseos y metas; es decir, investigar la explicación del porqué de las diferentes respuestas. ¿Cuáles son las motivaciones de logro de los jugadores? Conseguir el éxito o evitar el fracaso. Todos quieren ganar, pero: ¿Qué implica para ellos fracasar?
Ante esto es necesario fijar metas realistas, concretas y posibles de realizar enseñando a elegir tareas con dificultad pero adecuadas a sus capacidades. Cuando las metas a alcanzar son persistentes y el jugador se sacrifica con esfuerzo más allá del resultado, no se centra sobre gratificaciones inmediatas y se comienza a pensar en el objetivo grupal, donde no pierde o gana uno, sino todo el equipó.
Éste debe centrarse en las metas del proceso, del aprendizaje, que produce que los jugadores focalicen la atención en la tarea que se realiza dejando de lado momentáneamente las metas de resultado, sino que se concentre en la acción. Por otro lado, la presión por querer ganar, nos saca del partido, sobreactiva al jugador facilitando conductas antideportivas como ser la realización de penales en contra junto a un resultado adverso. Lo importante es saber cómo un jugador interpreta un resultado y no el resultado externo de su jugada.
A los deportistas más allá de todo lo físico y lo técnico les hace falta entrenar la concentración, elevar la confianza, la tolerancia al error. Un jugador de alto rendimiento debe estar centrado en sí mismo y no pendiente de la aprobación o miedo a la interpretación del otro. Es lo que llamamos fortaleza mental donde el Yo dirige la acción, donde el mundo externo no está implicado en el resultado. Debemos remarcar que en el deporte se deben tomar riesgos, te puede salir o no, el temor de asumir la decisión provoca la no decisión, y para tomar buenas decisiones, hay que sacarse el miedo a perder, lo que es igual que el miedo al fracaso. Un equipo no puede ser diez en todo, por lo que se debe aprender a tolerar las faltas y poder crecer ante el error.
¿Como preferís perder? Diciéndote miedoso o burro. Si vas a perder, andá a perder sin miedo, al menos diste todo de vos y persististe en el intento. Te dará bronca, pero no quedará nada adentro tuyo dando lugar a tontas excusas. Si quedás vacilando en por qué no lo hiciste, quedás en la duda. El deporte premia la pasión, la astucia, la convicción por la cual me juego. Si no te enfocás en la situación, es que estás pensando en otra cosa, quedaste enganchado en la jugada anterior, volaste al imaginario exterior, o te fuiste al futuro del resultado: 5% en la jugada, 95% miedo en el resultado y seguramente vas a perder, porque el resultado genera presión.
No hay que jugar con miedo al error. Siempre vas a errar, en un partido todos esos tiros son esperables; entonces, cuando sucedan, que el fenómeno sorpresa no te afecte porque de ellos no se salva nadie. Ante el error es donde se mide el ganador, en cómo tolera el error y en cómo se recupera de él.
Es una ecuación desafío/habilidad. Las debilidades hay que transformarlas en desafíos. Disfruta tu sana adrenalina. ¡Dale, salí y jugate sin miedo al otro! ¡Vos sos el actor principal del tu película!
El presente dibujo animado que verás al final es la síntesis de un libro de motivación escrito en estilo de parábola por Spencer Johnson en 1998 en el cual describe diferentes maneras y reacciones de afrontar los cambios. Estas situaciones tienen lugar en un laberinto donde cuatro divertidos personajes, dos ratones Sniff y Scurry, y dos liliputienses, Hem y Haw, buscan queso.
El queso es una metáfora relacionada a lo que uno quiere obtener en la vida: reconocimiento, dinero, éxito, profesión, habilidades deportivas, superación, etc. El “laberinto” representa el camino, los pasadizos, los obstáculos en el que tenemos que buscar la senda muchas veces confundidos y perdidos en callejones sin salida. Cada uno de nosotros tiene su propia idea de lo que es el queso -nuestro deseo- y salimos en su búsqueda tras él porque nos da placer y felicidad. Todos tenemos un motivo por el cual luchar, a veces llegar es fácil, otras se necesita más esfuerzo, pero para alcanzarlo debemos poseer una fuerte motivación centrada en objetivos; de lo contrario, podemos perdernos en el camino o abandonarlo ante el primer obstáculo que se presente.
En ese laberinto, donde pasás el tiempo de tu vida en la búsqueda de lo que deseás, también se encuentran las demás personas con las que compartís tu tiempo y tus actividades cotidianas, tus compañeros de trabajo, tus amigos, tu equipo, tu club. El camino no es fácil hasta llegar a la meta. En su búsqueda siempre alguien, o la vida misma, pueden mover el queso de lugar y es en ese punto donde te diferenciás del resto. Abandonás o salís a buscarlo nuevamente.
La vida y el deporte es un continuo cambio. Podés estar jugando entre los mejores puestos, y descender, podés perder un campeonato, una posición, un trabajo. Continuamente nos mueven "el queso" sin parar, permanentemente estamos perdiendo cosas, es una situación desagradable sobretodo cuando se ha luchado mucho por conseguirlo, pero lo importante es como seguís buscando tu queso. Nada es fácil de obtener y es en esa búsqueda donde sobresalen las personas con motivación y valía en la obtención de sus logros.
Las diferentes actitudes personales son las que marcan la diferencia. Muchas personas ante el primer obstáculo quedan perdidas entre sus paredes, lamentándose de su suerte sin darse otra oportunidad en la búsqueda del cambio. Pierden tiempo hablando, dando vueltas en círculo lamentándose por lo perdido. Pero hay otras que pasan a la acción, tomando medidas que los lleven a lograr los resultados esperados. Estas son las personas que confían es si mismos, son asertivos, pueden caerse pero se levantan nuevamente con más fuerza. No niegan los problemas, ni la competencia, ni a futuros rivales, salen a competir tratando de diferenciarse de los demás por medio de actitudes distintas. No pierden tiempo en buscar reconocimiento ya que ellos mismos se reconocen como personas de valor.
En cuanto al trabajo en equipo, falta de motivación, de voluntad, de cohesión grupal para el trabajo, personas que piensan que siempre todo será fácil y que siempre estará allí alguien en quien depender para conseguirlo, dejando de lado el esfuerzo y el sacrificio, pierden su capacidad de respuesta ante los conflictos del juego. Ante las primeras derrotas, en lugar de poder fusionarse, trabajar unidos en busca de soluciones, cada uno busca sus propios intereses o dejan que los problemas los solucione el otro.
Muchas veces decimos “hay equipo” cuando en realidad es un grupo de personas reunidas para un fin, que a veces, no es el mismo ya que carecen de identidad y pertenencia grupal para poder tirar todos del mismo lado, traicionando los ideales y los principios, y culpando a otros de sus desventuras. Seguramente todos nos identifiquemos en lo individual o grupal con la historia del libro o del video. Evitemos caer en la zona de la eterna comodidad y la resignación, y salgamos de la periferia de nuestro mundo para centrarnos realmente en nuestros valores internos, en nuestra competitividad de cada día, en nuestro éxito como personas y como deportistas.
Este tema me hizo recordar una frase de GabrielGarcía Márquez en su libro El Amor en los tiempos del cólera: “Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga otras veces y muchas veces a parirse a sí mismos”.
Ahora, explorá el laberinto, mirá y preguntate ¿Soy Sniff que detecta pronto el cambio, Scurry que se apresura hacia la acción, Hem que se niega y se resiste a lo nuevo por temor a que conduzca a algo peor, o Haw que aprende a adaptarse a tiempo en cuanto comprende que el cambio puede conducir a algo mejor?
Al margen de la parte con la cual te hayas identificado, todos compartimos algo en común: la necesidad de encontrar nuestro camino en el laberinto y alcanzar éxito en la coronación de nuestros objetivos.
No podemos negar que para desempeñarse bien en todo deporte hay que poseer ciertas aptitudes y habilidades. El deportista posee diferentes armas, entre ellas la concentración, el espíritu deportivo, la confianza, capacidad y rapidez de respuesta ante el error, resistencia a la adversidad.
¿De qué hablamos cuando nos referimos a rendimiento? ¿De habilidad? ¿De talento? ¿Genialidad? Pasemos a desarrollar cada una de ellas para presentar nuestra idea.
Habilidad es la capacidad que se posee frente a un objetivo determinado. Podemos tener diferentes y numerosas habilidades. Éstas pueden ser innatas o adquiridas, dependen de la experiencia y se perfeccionan con la práctica. El talento no es una cualidad medible. No podemos decir tengo un 70% de talento para patear a los palos, pero sí podemos mejorarlo mediante un intensivo aprendizaje. El talentoso es aquel capaz de generar jugadas intuitivas y es lo que diferencia a un jugador de otro. Algunos deportistas tienen más talento que otros. Podemos tener muchas habilidades pero si no las desarrollamos y entrenamos con voluntad y disciplina, no llegan a ser internalizadas y automatizadas mediante el aprendizaje.
El deportista genio está relacionado a la inspiración, la espontaneidad y la creatividad, donde arte e inteligencia se unen en la consecución de un fin. Pero bien, podemos poseer talento, habilidades y destrezas, genialidad, pero ninguna funciona en su plenitud sin la más especial: la actitud.
La actitud es una de las mas importantes cualidades de un ser. Por medio de la actitud demostramos lo que somos reflejando nuestro interior, nuestros valores, forma de actuar y pensar. El título de mi artículo lo leí en uno de los tantos libros que pasan por mis manos y que me hizo pensar y reflexionar acerca por su semejanza con un avión o un pájaro. Seguramente muchos habrán pensado en la famosa frase de Superman, pero mas allá de ello pasemos a demostrar su conexión.
Los aviones también poseen un indicador de actitud. La diferencia es que en este caso se trata de un medidor llamado indicador de actitud u horizonte artificial, el cual está compuesto por una figura que muestra la posición del avión con respecto al horizonte; si está levantado, girado, recto, bajo o nivelado.
Si lo relacionamos a nuestra persona la actitud tambien la podemos encontrar caída o elevada. ¿Cómo es el indicador de actitud de cada jugador? ¿Cómo la manejamos? Cada persona se expresa en la vida de acuerdo a su actitud, es la palabra que aumenta o disminuye el cumplimiento de los objetivos. Te paso a relatar una conocida fábula para explicar este concepto. Dos baldes se aproximan a un pozo de agua. Uno de ellos decía: “no hay vida tan vacía como la mía, siempre me alejo del pozo lleno pero regreso a él vacío,” a lo que el otro balde le respondía: “Nunca ha habido una vida tan feliz como la mía. Siempre vengo al pozo vacío, pero me voy de él lleno”. Su actitud y manera de enfrentar una situación era diferente y altamente positiva.
La actitud está relacionada a nuestra autoimagen, a como nos vemos y visualizamos con éxito ante un objetivo. Si tenemos una imagen negativa de nosotros mismos, tendemos a teñir del mismo color toda actividad que emprendamos.
Igual que los aviones, los seres humanos necesitamos constantemente ir chequeando nuestro indicador de actitud e ir ajustándonos para obtener un buen rendimiento.
En una competencia también encontraremos luces que se prenden, otras que no funcionan, corrientes fuertes de aire, tempestades, problemas que nos sacarán de foco, y será nuestra actitud la que permitirá resolver y enfrentar esos problemas.
¿Podemos jugar sin un motivo? ¿Cómo jugar sin un motivo?
Cuántas veces nos plantamos en la cancha y buceamos en nuestro cerebro buscando "eso", que no podemos definir con palabras pero que nos impulsa hacia adelante, a ganar. En el deporte de alto rendimiento es fundamental una buena y sólida motivación. Desde un punto de vista científico podríamos definirla como la intensidad y la dirección que ponemos en una actividad, esto es, el deseo de perfeccionar y/o mantener un alto nivel de producción. La dirección se vincula con el objetivo del deseo, hacia dónde dirigimos nuestra energía y atención. En tanto que la intensidad hace referencia a la cantidad de esfuerzo que ponemos en una dirección escogida: la meta La Psicología de la Motivación tiene como finalidad ofrecer respuestas a las preguntas que se generan a partir de un "por qué" respecto de una conducta, por la cuestión del origen, la dirección y persistencia de un comportamiento.
Siempre tenemos preguntas de este estilo: ¿Por qué una persona juega tal deporte?¿Cuál es la motivación de un equipo? ¿Por qué los resultados negativos hacen decaer la motivación? ¿Por qué un equipo, a pesar de que va ganando, no puede cerrar un partido?
Un equipo que se siente campeón, demuestra constantemente lo que quiere hacer, adónde quiere llegar. Posee claridad mental en sus metas, visualiza el objetivo a largo plazo. No busca simplemente ganar, busca la “excelencia” en el deporte, se siente un gran equipo ya que juega con “grandeza”. Esta motivado por mejorar día a día sus habilidades. Sabe que ganar o perder es una consecuencia del partido y, cuanto mejor sea la técnica más probabilidades tendrá de obtener mayores beneficios, ya que al poder jugar sin presión, el resultado y los números llegan solos. La autoconfianza y la motivación por entrenar y mejorar no van a depender de las consecuencias, de la actuación o valoración de los demás.
El jugador que aspira al triunfo debe establecer un objetivo en su mente, entrenar duro para alcanzarlo, con el propósito de convertirlo en realidad. Muchas veces esa realidad no se logra en el corto plazo, en un mundo donde el exitismo es moneda corriente en nuestro tiempo, donde se debe poseer una buena “capacidad de espera”.
Ese esfuerzo en el tiempo sólo puede sostenerse mediante la fortaleza mental que, a su vez, está íntimamente vinculada a la voluntad, a la superación de situaciones estresantes y adversas, a sentir y superar el aburrimiento y el cansancio en un ganarse a sí mismo en todos y en cada uno de los entrenamientos y partidos.
Una vez conseguida la motivación, se presenta una segunda problemática, que es mantenerla en el tiempo, y para ello se deben establecer objetivos y metas desafiantes y realistas, dentro de las posibilidades del jugador. Por el contrario, las metas fáciles como asimismo las inalcanzables, provocan el desaliento y la desmotivación.
Conocer tus objetivos y expectativas, te ayudará a distinguir tus motivaciones y a percibir cómo éstas afectan tu juego. Un deportista debe saber qué quiere de cada partido, de cada entrenamiento, de cada campeonato; si nos detenemos sólo en ganar o perder, si no se ambiciona algo, aunque sea muy modesto, no se consigue nada, siempre nos quedamos en la base, ganando o perdiendo. Donde no hay una búsqueda de superación, de alcanzar objetivos más altos como jugador, como persona caemos en la rutina deteniendo el crecimiento personal y deportivo.
Debemos tener una percepción correcta de lo que es el éxito o conseguir metas. Es nuestro deber centrarnos en la tarea deportiva y en el dominio técnico, superándonos a nosotros mismos y haciendo bien las cosas, más que en la búsqueda de la victoria como único fin de la competencia.
Dentro del mundo del deporte, no hace falta mencionar lo sucedido en la final de la Copa de Campeones donde Barcelona logró imponerse ante el Manchester United (2-0), convirtiendo al conjunto azulgrana en el primer equipo español en conquistar la "triple corona” (Liga, Copa Nacional, y Champions) y en el quinto en toda la historia.
Pero más allá del resultado de este teem de estrellas, llamo la atención la técnica empleada por su DT Pep Guardiola a la hora de motivar al equipo. Guardiola, junto a su primer entrenador, prepararon un video motivacional con tomas de la película Gladiador relacionadas a escenas de las mejores jugadas de cada uno de sus deportistas durante la temporada. Por su parte, el film, narra las andanzas del general romano Maximus Decimus Meridius que, traicionado por el ambicioso hijo del emperador Marco Aurelio, se convierte en gladiador y llega a desafiarle en el Coliseo romano superando todo tipo de adversidades en el objetivo de hacer justicia por la muerte de su esposa e hijo.
Este video fue mostrado al plantel de manera sorpresiva, robándole minutos preciosos al calentamiento físico, en una pantalla gigante que se había traído de Barcelona oculta en el vestuario tras un gran telón.
Su objetivo: conmover a los jugadores ante las escenas de Gladiador, relacionando las aguerridas imágenes del combate a las mágicas jugadas entre gambeta, pase, pelota y…Gol.
Minutos antes de saltar al césped del Olímpico de Roma, Guardiola apagó la luz. Los jugadores no entendían nada. Todo el plantel superior, técnicos, y entrenadores hicieron silencio y Guardiola ordenó la proyección. Cuando las luces del vestuario volvieron a encenderse, algunos futbolistas lloraban y sus gritos de victoria demostraban que el objetivo estaba cumplido. El entrenador del Barza ha sido el verdadero artífice del triunfo de su equipo el pasado miércoles, y podríamos pensar que más allá de las habilidades personales de este equipo de estrellas, logró hacerlo jugar con ventaja psicológica. Este recurso es muy utilizado por psicólogos y entrenadores a la hora de motivar a un equipo. Un buen video audiovisual, junto a imágenes de juego del equipo produce una asociación y mezcla de emociones combativas. La música épica, genera sentimientos que se identifican con temas heroicos como en el caso de Gladiador, 300, Corazón Valiente, Troya, Rocky. Son personajes que hacen de la lucha por la victoria el camino de su superación, al vencer dificultades y debilidades propias. Son personas que no se desaniman, que a pesar de la adversidad llegan a sus objetivos, que transforman el dolor y el sufrimiento en pos de sus metas.
El efecto de la música épica aumenta el tono muscular, intensifica las emociones a la vez que refuerza una atención focalizada, (ver artículos “La importancia de la Atención y la Concentración” y “Desafíos, Fortaleza, Mente y Corazón”) ya que sabemos que el ser humano puede atender únicamente a un estímulo, en este caso el audiovisual acompañado por una gran carga de imágenes emocionales e identificaciones de sentimientos de batalla y victoria. Sabemos desde la psicología, que una percepción despierta emociones las cuales nos impulsan a la acción.
Asimismo, al estimular al sistema nervioso central disminuye la angustia previa al partido, reforzando en el equipo la confianza y demostrando que son acciones ya realizadas, capaces de ser repetidas, que preparan al equipo en el máximo de sus capacidades.
Muchos psicólogos coincidimos en la capacidad que provee la música para desviar presiones y focalizar la atención en la tarea a realizar por las propiedades energizantes que posee.
Hoy en día es imposible separar música y deporte. Ya lo vemos en los gimnasios, en las clases de aeróbic, salsa, kid-boxing, Tae-wo, etc., como así mismo en todo persona con auriculares escuchando su música preferida mientras entrena y corre.
En muchos deportes individuales como el golf, los profesionales practican escuchando música, pensando solamente en la ejecución de la tarea. Ese es el motivo por el cual está prohibido jugar con música, ya que el verdadero campeón es el que puede vencer a la adversidad exterior, y eso es lo que hace a los espectáculos tan interesantes, donde día a día van aumentando las dificultades de la cancha, haciéndolas más largas o reglamentos más difíciles, dando lugar al triunfo a aquel que posee mas fortalezas mentales para superar la adversidad.
También lo vemos a menudo cuando jugadores de alguna selección bajan del ómnibus que los lleva al estadio con sus auriculares y metidos completamente en sus pensamientos de competencia, evitando que ningún estimulo lo desvíe del partido a realizar por medio de cualquier presión externas que pudiera suceder.
La precompetencia es el momento necesario para dar ánimos, levantar la autoestima, recordar los buenos entrenamientos y las buenas jugadas que han realizado. El entrenador enfatiza la estrategia a cumplir, los objetivos, la importancia de pensar positivamente, salir a dar todo de sí olvidándose de los resultados, causa primera que dispara la presión.En un diagnostico global del equipo, puede que el psicólogo se encuentre con jugadores demasiado activos y ansiosos, en cuyo caso aplicamos alguna técnica de relajación, o si están muy tensos, ejercicios de visualización centrados en la conexión mente-cuerpo.
También puede suceder que estén poco activados, “bajoneados”. En este caso se refuerza la técnica de autoinstrucciones o palabras disparadoras (¡vamos! ¡fuerza! ¡tranquilo! ¡vamos por más!) junto a respiraciones rápidas (contrarias a las de la relajación) para activarse y entrar en la zona de máximo rendimiento. En definitiva la pre-competencia es el momento para ver si el equipo está activado o desmotivado, intentando cambiar la situación por medio de técnicas motivacionales.
La preparación mental antes de un partido comienza la noche previa, donde el equipo se junta a cenar, a compartir un momento, a distenderse. Esto ayuda a que el jugador se relaje, distraiga su mente en compañía de los demás miembros del equipo. Volviendo a lo épico, los antiguos guerreros, la noche anterior a una batalla, solían sentarse en círculo frente al fuego por su efecto hipnotizador “velando las armas”, e intercambiando ideas y estrategias las cuales iban a ser usadas en la batalla final.
Permanecen reunidos antes de la competencia y aprovechan un buen descanso, ya que una mente y un cuerpo relajado, ayuda a un mejor desempeño y una mejor conexión cuerpo-mente. Una baja activación cognitiva permite guardar energía para poder desplegarla el día de la competencia al no gastarla inútilmente jugando el partido la noche anterior en lo profundo de la mente.
La concentración previa en el vestuario es muy importante. El jugador comienza a cambiarse en silencio, respirando para bajar una elevada carga energética. Muchas veces se utiliza música de fondo para poder centrarlo más en la tarea y facilitar alguna visualización de juego.
Luego, a la hora de la última charla de vestuario, todo el equipo está atento a las palabras del entrenador. Está listo, no hay lugar para ningún acto mas, ni ir a buscar una media que falta, ni tomar agua, ni ir al baño, ni vendarse, ni masajes previos. En estos casos el jugador no esta atendiendo a lo que dice el entrenador. Ante una gran tensión precompetición, la atención se disipa en distintas acciones. Luego, en la cancha se ven los resultados donde el objetivo planteado no se cumple porque en el momento previo se estaba disperso haciendo cosas diferentes debido a la tensión precompetitiva.
Estar en silencio, tranquilos y escuchando una sola cosa a la vez, ayuda a calmar la ansiedad, y a centrar las fuerzas en una sola acción. De lo contrario, salen sobreactivados a la cancha dando varios minutos de ventaja al rival, tardando de a 10´ a 15´ en poder entrar en la dinámica del juego.
Por eso, los momentos previos a la salida a la cancha son de extrema importancia. Asimismo, cuando el equipo sale del vestuario, lo debe realizar por la salida done menos público se encuentre para no perder la concentración previa. Un gesto, una palabra, un aliento de algún simpatizante o familiar saca al jugador de su foco. El equipo sale junto, respirando, unido cuerpo a cuerpo, siendo 15 que son uno, corriendo al mismo tiempo hacia la cancha para realizar el precalentamiento antes de entrar airosos al campo y a…ganar.
Datos del video
El vídeo se cerró con una versión de la conocida aria "Nessun Dorma'', de la opera "Turandot'', de Giacomo Puccini ´¡Disípate, oh noche! ¡Ocultaros, estrellas! ¡Ocultaros estrellas! ¡Al alba venceré! ¡Venceré! ¡Venceré!. Y terminaba con una publicidad del patrocinador deportivo del Barça cuyo texto decía
Somos el centro del campo, somos nuestra precisión, somos nuestro esfuerzo, Somos atacantes que defienden, somos defensores que atacan, Somos nuestra velocidad, somos el respeto a nuestros rivales, Somos el reconocimiento de nuestros rivales, Somos cada gol que hacemos, Somos los que siempre buscamos la portería contraria. ¡SOMOS UNO!.
Lic. Julia Alvarez Iguña juliasports@fibertel.com.ar
El año va terminando. Los campeonatos llegaron a su conclusión. Las copas se levantaron, los aplausos se acallaron y ya todo vuelve a su total normalidad, a la quietud.
Fue un año duro. Algunos ganaron, otros perdieron, ninguna competencia se jugó con las cartas marcadas, y hubo que aprender a sostener tanto el éxito como la derrota. El deporte siempre te da revancha y es importante poder detenernos a pensar acerca de cuáles serán las cartas que utilizaremos el año que viene, para evitar que el azar nos domine y someta a un futuro sin posibilidad de elección.
Para todas las personas, y en especial para los deportistas, proponerse metas es una herramienta muy eficaz al comenzar una nueva etapa, un nuevo año. Luego de cerrar un ciclo, una pretemporada, es bueno poder detenernos a pensar y plantearnos cuáles serán los objetivos a cumplir en el próximo ciclo deportivo. Deporte sin motivación, no es deporte.
La vida es un eterno aprendizaje. Las personas se diferencian por sus conductas, por sus valores, por las expectativas de éxito o la resignación al fracaso. Los objetivos son los que nos hacen avanzar. Son a los que nombramos y les ponemos piernas, garra y corazón para correr tras ellos. Los objetivos son los que diferencian a las personas y por ende a los jugadores: algunos prefieren vivir en la comodidad, otros en la inmediatez, algunos caen ante el primer obstáculo, algunos son líderes, otros seguidores. Algunos llegan primero con perseverancia y mucho esfuerzo, otros pierden el puesto por soberbia, todos parten en la carrera pero solo algunos llegan.
Muchas veces aprendemos en la vida con ejemplos acerca de mitos, leyendas, historias, fábulas. Por eso recurrí esta vez a una breve historia para ilustrar dos diferentes ejemplos de motivación.
Las fábulas son cuentos breves donde los personajes, casi siempre animales que presentan características humanas como el habla y el movimiento, concluyen con una enseñanza llamada moraleja.
Esopo, un griego de aquellos que la Antigüedad nos brindó, fue uno de los más grandes fabulistas que relataba sus historias personificando animales. Asimismo, Aristóteles utilizaba fábulas y las consideraba como un elemento importante a la hora de persuadir a sus oyentes. Éste es un buen ejemplo para ser tomado por muchos entrenadores y profesores a la hora de profundizar sobre temas centrales del deporte, por medio de un cuento relatado de una manera sencilla, amena y divertida, demostrando aspectos centrales y claves en varios temas de la vida, destacando como en este caso la importancia del esfuerzo y la perseverancia en la obtención de metas.
Pues bien, comencemos a relatar una de sus más célebres fábulas la llamada “la tortuga y la liebre”.
En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa. Ante todos decía que era la más veloz, por eso, constantemente se reía de la lenta tortuga diciéndole: ¡Eh, tortuga, no corras tanto que te vas a cansar de ir tan de prisa! Un día la tortuga retó a la liebre a una carrera para ver quién era la más rápida. Eligieron una ruta y comenzó la competencia. La liebre arrancó a toda velocidad y corrió enérgicamente durante algún tiempo. Confiada en su ligereza y al ver que llevaba mucha ventaja, decidió sentarse bajo un árbol para descansar un rato ya que le sobraba demasiado tiempo para ganarle a la lenta tortuga. Comenzó a distraerse con los distintos elementos del paisaje, saltaba, se divertía con animales del bosque haciendo halagos de sus habilidades. La tortuga, que andaba con paso lento, la alcanzó tan rápido como pudo y pasito a pasito, la superó terminando primera y declarándose vencedora indiscutible.
Moraleja: el éxito no se mide solamente por la potencia física. La dirección y la energía que ponemos en alcanzar la meta la ponemos nosotros mismos por medio de nuestra voluntad. Me hace acordar a un gran dicho que decía: Somos herederos de un pasado o hacedores de una historia. Si no nos apartamos de nuestro objetivo, el éxito nos estará esperando tarde o temprano. La tortuga no se desesperaba, llegó con sus propias fuerzas, confiaba en su propia voluntad sin distraerse en el camino. Los lentos pero perseverantes alcanzan el éxito. La tortuga perseveró en su esfuerzo, mientras que la soberbia liebre, creyéndose superior utilizó su tiempo de acuerdo a su comodidad, creyéndose que era superior. Su objetivo no era demostrarse ser mejor, sino poder demostrarles cuan superior era. Esa falsa motivación provocó que cayera en un pesado cansancio dejando a la lenta tortuga llegar primero. Si se hubiera centrado en la competencia, no se hubiera distraído en el camino, con los distintos estímulos que aparecían a su alrededor. La liebre reconoció su error al subestimar a la tortuga. Se dio cuenta de su soberbia y errónea sobreconfianza. A las personas que cancherean, hay que dejarlas cancherear, solitas se van a dar cuenta de su falso rol.
Cuando hablamos de una persona motivada, centrada en objetivos, estamos hablando de alguien competente, que no necesita demostrar que es el mejor, sino que centra sus esfuerzos en sus fines, no pierde tiempo midiéndose con el rival.
Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación. Porque por tu consciencia eres lo que eres, y por tu reputación eres lo que los otros piensan de ti. Lo que los otros piensan de ti, es problema de ellos
Si bien Esopo no contó esto, podemos deducir un nuevo desafío.
La liebre, al realizar sus errores, desafió nuevamente a la tortuga. Esta vez corrió sin alejarse del camino alcanzando el triunfo esperado, demostrando que los rápidos y concentrados pueden vencer a los constantes y perseverantes. Cada uno a su tiempo llegara a sus objetivos.
Pero continuemos con la historia...
Tras ser derrotada, la tortuga reflexionó y llegó a la conclusión de que no había forma de ganarle a la liebre en velocidad, pero si en alguna otra habilidad. Por eso la desafió pero compitiendo sobre una ruta distinta. La liebre aceptó y corrió a toda velocidad, hasta que llegó a un ancho río. Mientras la liebre, que no sabía nadar, se preguntaba "¿qué hago ahora?", la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuó a su paso y terminó en primer lugar.
Moraleja: Quienes conocen sus habilidades competitivas (saber nadar) pueden aprovechar las dificultades del otro a favor propio. Si tu rival está distraído, se cree superior, se pelea con el referí, está nervioso por el resultado, se pasa de revolución, se angustian, etc., sabe sacar tu ventaja deportiva para pasarlo por encima con inteligencia y perseverancia. Deja de lado tus emociones, simplemente actúa.
El tiempo pasó, y tanto compitieron la liebre y la tortuga, que terminaron haciéndose buenas amigas, reconocieron que eran buenas competidoras y decidieron repetir la última carrera, pero esta vez corriendo en equipo.
Primero, la liebre cargó a la tortuga hasta llegar al río, luego la tortuga nadó cargando a la liebre hasta la orilla y nuevamente la liebre cargó a la tortuga hasta la meta llegando en tiempo récord, logrando un mayor rendimiento y satisfacción que la obtenida con sus logros individuales. Me hace recordar a una palabra importantísima: Unión y cohesión grupal.
¿Cuál es la moraleja de esta parte de la historia? Es bueno sentirse un buen deportista con grandes habilidades personales. Pero para buenos resultados en equipo, debemos aprender a trabajar unidos y potenciar recíprocamente las habilidades de cada uno. Siempre existirán situaciones para las cuales no estamos preparados y que otras personas saben manejar mejor.
La liebre y la tortuga también nos brindan otra lección vital: cuando dejamos de competir contra un rival, para demostrar quien es mejor que el otro y asegurar nuestra autoestima, y comenzamos a competir contra una situación, un desafío personal, integrando en un todo capacidades individuales y grupales, compensamos y prevenimos defectos, potenciamos nuestros recursos... y obtenemos mejores resultados.
“Más vale disciplina, humildad y perseverancia, que orgullo, sobremotivación y descuido”.
“La lentitud y constancia premian el esfuerzo en los objetivos. La perseverancia vence en rapidez a la habilidad sin disciplina".
El año va cerrando sus puertas pero debemos prepararnos para otras nuevas que se abrirán el año que viene. Es un buen momento para recapacitar por los momentos vividos con tanta intensidad, para poder encauzar nuestros esfuerzos en nuevos y ansiados desafíos, en dedicar nuestras energías en diferentes estrategias de motivación y refuerzo, y sobretodo decidirnos a luchar y actuar de forma inteligente por nuestro éxito personal y grupal.
Son muchos los que, tras un impulso o motivación inicial y después de duros períodos de esfuerzo y dedicación, ante el mínimo error piensan que tirar la toalla es la mejor solución.
Es necesario recordarnos que la constancia, el trabajo diario y la visualización de nuestro objetivo es uno de nuestros mayores retos y, si en lugar de buscar respuestas en los demás, nuestra mente sabe por qué lo hacemos, será mucho más fácil continuar. Una buena posición deportiva, un difícil examen, el logro de una posición laboral, es igual que una carrera de fondo. Para llegar a la meta como para lograr una buena marca se necesita un trabajo previo marcado por la disciplina, la constancia, la perseverancia y la voluntad. Y si luego de varios intentos no sale lo esperado, al menos tendremos la satisfacción de haberlo intentado y de haber trazado el camino sabiendo que el objetivo está para que en cualquier momento sea cumplido.
Si quieren ver la historia acá esta: Creo que por más que sea un cartoon es muy ilustrativa. Es más importante la enseñanza que la manera como es presentado
Yendo a otro ejemplo, encontramos una gran lección de perseverancia en las palabras de Rocky Balboa