Julia Alvarez Iguña

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Lic Julia Alvarez Iguña

Vida Cotidiana

Psicología on Line

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Psicología aplicada al Golf

Cambiando la mente de rojo a azul

Para poder regular estados alterados de ánimo, y conservar una actitud positiva, ante situaciones impredecibles, se implementó una simple técnica, para mantener a los jugadores enfocados en la acción.

Esto comenzó a implementarse, luego que Gilbert Enoka, entrenador de habilidades mentales de los All Blacks, incorporó al staff, a Ceri Evans, un afamado psiquiatra de Nueva Zelanda, explicando el funcionamiento del cerebro bajo estrés, y trabajando en una habilidad psicológica, para manejar la presión. Esta es la conocida técnica “Mente Azul”, o “Mente Roja”, ya mencionada en otros artículos, intensificando un poco más en sus conceptos.

Su objetivo puede sintetizarse en:
·        Pensar con claridad en situaciones de tensión, influyendo en el resultado de una conducta. Para ello, el jugador debe percibir las sensaciones de su cuerpo.
  • Reconocer cuando la presión llega, y estar listos para manejarla.
  • Evitar caer en estados de desconcentración y distracción.
  • Permanecer enfocados, y tomar buenas decisiones.

El deportista está presionado por una infinidad de estímulos, la competencia es dura, y las personas mejor preparadas mentalmente, desarrollan una mejor calidad de juego y de vida, evitando caer en estados de vulnerabilidad, produciendo asimismo, un cambio en la cultura personal en el proceso, gracias al desarrollo de la fortaleza mental.

La idea central, es crear como “un termostato emocional”, que nos informa sobre distintos estados de activación. Cada situación que experimentamos, libera una respuesta emocional y fisiológica, preparando el cuerpo para la acción. Esa información se transmite a nuestro cerebro, que lo analiza, y compara con situaciones pasadas, enviando un mensaje al cuerpo, que prepara el cuerpo para luchar, si estamos tranquilos, o huir o inhibirse, ante situaciones de peligro.
Una vez que una emoción se disparó, es difícil de manejar, y si ésta es muy fuerte, nos paraliza. Como resultado, resulta difícil la toma de decisiones, la atención comienza a disiparse entre lo encontrado y lo temido. Se dificulta la capacidad de pensar con claridad, el mundo interno se achica, ya que se reacciona a lo que imaginariamente puede suceder. 
 Todos hemos creado historias en torno a un evento. Estos recuerdos están grabados en nuestra mente, y para protegernos de volver a sentir esa misma emoción desagradable, nuestro psiquismo, crea mecanismos de alerta, para no repetir esa sensación, o sea, no es la situación en sí, sino evitar que la antigua emoción vuelva a aparecer, y que se trata de evitar.
Aquello que crees de vos, afecta la forma de jugar, te convertís en esa acción. El pensamiento negativo cambia la química del cerebro, le das de comer a tus creencias, y pasas a jugar desde ese lugar, sin pensar.

Los entrenadores pueden distinguir en el juego, como se encuentra el jugador, indicándole que está al rojo vivo,  o en azul, fortificando su “calma actitud” ante la presión, la cual también actúa a modo de reforzador positivo, donde el jugador tratará de repetir esa acción, para volver a sentir el reconocimiento de su entrenador.
Esta técnica se aplica a todos los deportes, como también a problemas de la vida cotidiana,

Lic Julia Alvarez Iguña
Psicología del deporte de Alto Rendimiento
@igunajulia


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